Natalia Andújar

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Diario de una conversa (2)

10 comentarios


Diario.

Diario.

París, 21 de Ramadán

Ayer volví a ver las fotos de mis viajes. Hacía mucho tiempo que no las miraba. Los álbumes estaban cubiertos de polvo, algunos estaban incompletos, otros amarillentos. Me pregunté si me acordaría de cómo era en aquella época. La verdad es que no estaba segura.

Diría que fui una adolescente sin problemas, estudiosa y solidaria, aunque con mucho carácter e incluso mal genio. Mis ansias juveniles por cambiar el mundo me llevaron a Senegal. Ya queda lejos ese 1993 que cambiaría mi vida. Me fui a construir letrinas a un poblado en el que había una epidemia de cólera.

Después de ese viaje iniciático, se sucederían muchos más. Idas y vueltas entre dos mundos, dos realidades. Pronto me convertí en una senegalesa de adopción. Me llamaban Ndeye, la madre, una marca de respeto ya que para los musulmanes el paraíso está a los pies de la madre.

En 1999 decidí irme a vivir a ese país que me había transformado, que me había permitido conocer la universalidad del ser humano. Estuve un año en la Universidad Cheikh Anta Diop, aprendiendo de mis alumnos, compartiendo sus esperanzas y sus frustaciones, hasta que llegaron las huelgas generales durante las elecciones presidenciales.

Allí aprendí el Islam de la experiencia, el Islam telúrico, colectivo, alejado de los estereotipos transmitidos por los medios de comunicación. Me impresionó la fuerza de la tradición oral, heredada de los griots. Me pasaba las tardes escuchando leyendas e historias familiares. Tenía la sensación de volver al mundo mágico de la infancia.

Me contaron la leyenda del baobab, uno de los árboles más bellos del continente, admirado por todos por su follaje y flores. Su vanidad creció tanto que los dioses lo castigaron, enterrando sus ramas y dejando a la vista sus raíces. En efecto, parece un árbol invertido que, con sus ramas extendidas en orden anárquico, pretende implorar el perdón de los dioses.

Conocí los cantos nocturnos de las turuq y descubrí el sonido familiar del muezzin, los sacrificios de los corderos en el Aid, el respeto por los mayores, los pobres y los necesitados y ¡como no!, la teranga senegalesa, la hospitalidad.

Mi retiro senegalés me permitió estudiar el Qur’an a diario. Las primeras lecturas fueron muy difíciles, duras, incluso diría que insoportables. Pero al igual que la arcilla, todavía era impermeable a la lluvia divina de la Revelación, hasta que poco a poco me pude diluir en ella.

Sin embargo, no me conformé con vivir en una burbuja espiritual, que a la larga deshumaniza, sino que también oí las voces de muchas mujeres, musulmanas y feministas, no conformes con el estatuto que les había asignado la tradición. En mis tertulias diarias con otras mujeres surgía una y otra vez la misma reivindicación: ¡querían trabajar para ser independientes económicamente!

Descubrí la literatura feminista africana a través de Une si longue lettre, de Mariama Ba o Parole aux Négresses, de Awa Thiam o aún La grève des bâttu, de Aminata Sow Fall. Esta literatura, considerada hasta ahora como marginal, es una literatura emergente que habla de las minorías: mujer y negra y defiende un “feminismo africano”.

Gracias a mi estatuto de “tubab” (blanca) me salté muchas normas impuestas a las mujeres, pero no me interesaba que me trataran de manera especial. No acababa de entender el reparto injusto del espacio público/privado o la hipocresía de una poligamia al servicio del ego masculino. A pesar de las apariencias, yo no venía de una cultura tan diferente.

Recuerdo que en una ocasión, una de mis maestras en el Islam me dijo de manera un tanto cínica pero muy cierta que si me hubiera enterado de cómo se comportaban los musulmanes antes de pronunciar la shahada, seguramente nunca me hubiera hecho musulmana.

La lista de injusticias que sufrimos las mujeres es larga y mi visión del Islam siempre ha sido crítica, abierta y a la vez regeneradora. Pero es muy difícil hacer una autocrítica sin caer en un ajuste de cuentas o en el simplismo más desalentador. No se trata de hacerles el trabajo sucio a los islamófobos.

De lo que estoy hablando es de la apropiación de la visión del Islam por parte de los fanáticos e intransigentes de toda índole, del abismo entre lo que el Islam predica y la actitud de muchos musulmanes. Muhammad dijo que “el din (la religión) es la manera de comportarse de los musulmanes”. El Islam no tiene dogmas y no puede reducirse a un legalismo anquilosado.

No podemos hablar de piedad y maltratar a las mujeres, no podemos hablar de que el Islam significa paz y recurrir a la violencia, no podemos decir que en el Islam todos somos iguales y en cambio ser misóginos. No podemos porque es una contradicción total. Así que una se pregunta, ¿por qué después de ver tantas injusticias apabullantes una sigue siendo musulmana?

Debo reconocer que cuando nacieron mis hijas, atravesé una época de crisis, las dudas me asaltaron, había demasiadas cosas que no me cuadraban. Hasta que por fin encontré lo que había intuido desde hacía muchos años: que una podía trabajar, decidir cómo debía vestirse, tener espíritu crítico, acceder a la interpretación de los Textos Sagrados y seguir siendo musulmana. En definitiva, que existía un feminismo islámico.

Por aquel entonces, ya me encontraba aquí, en Francia. El impacto de este descubrimiento fue muy grande y me permitió conciliar mi fe con mi trayectoria personal. Descubrí el inmenso legado de nuestras antepasadas defensoras de los derechos de las mujeres: Jadiya, Aisha, Umm Salama, Sakina. Y leí con avidez los trabajos de intelectuales musulmanas que luchan actualmente por la igualdad de género dentro del Islam: Amina Wadud, Asma Barlas, Riffat Hassan, Ziba Mir Husseini, Kecia Ali, Asma Lamrabet y tantas otras…

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Autor: Natalia Andújar

Profesora y activista.

10 pensamientos en “Diario de una conversa (2)

  1. 786
    As salam wa Aleykum,

    Esperemos que el grupo de las feministas islámicas no seais el último grupo de los “fanáticos e intransigentes de toda índole” en pretender “la apropiación de la visión del Islam.” No sería la primera vez.

    En fin, si bien cierto es que el “machismo” es una actitud o una perversión deleznable no perdamos de vista un movimiento de signo contario que apunta en todos los sentidos a ser todavía muchísimo peor, el “hembrismo”.

    Me encantaría hacerte llegar una traducción de un ulema sufi, un gran sabio norteamericano, licenciado en derecho, sociología, lengua árabe y en la actualidad un reconocido experto en Islam tradicional (no machista, no reformista, no modernistas, no wahabista, no feminista y no salafista) sobre el asunto que evidentemente te compete.

    Entre muchas otras consideraciones que pienso osadamente te covendría plantearte, sinceramente la pretensión de que cada uno de los 1200 ooo ooo de musulmanes puede interpetar el Islam sin una cualificación MUY EXIGENTE, es una atrocidad hermana que puede tener consecuencias catastróficas, una atrocidad muy en boga entre los inmensos egos de los occidentales conversos al Islam y de los musulmanes conversos al occidente, (mujeres y hombre, en ello no hay diferencias) y no hablo en términos geográficos, ya que el wahabismo, el salafismo, el pseudo-sufismo y el resto de movimientos eminentemente MODERNOS que descuartizan el Islam se basan en la misma proclama . Que para ser benignos, es una pura ingenuidad.

    Que Allah aumente tu concimiento,
    Wa Salam,

    Abubakr

    P.S Espero que las feministas islámicas os diferencieis bien PRONTO de las feministas españolas en reconducir el tema del Sindrome de Alienación Parental, el que las “hembristas” españolas, con un egoísmo y crueldad inmensurable, niegan pese a todas las evidencias. Con ello al menos si os ganaríais el respeto de muchos españoles por el Islam y su JUSTO sistema social, tema en efecto mucho más importante que el del pañuelo para la mayoría. ¿Que piensas? Eso si sería ser valiente, pionero, avanzado.

  2. Amin.

    Walekum salam

    Pues creo que no has leído para nada a las feministas islámicas, sino no dirías lo del “hembrismo”. Cuando estudies a fondo el tema, si quieres, volvemos a intercambiar impresiones. Me encantaría mandarte referencias y lecturas sobre el asunto que evidentemente también te compete.

    Me parece que siempre es peligroso generalizar: los conversos, las feministas, los fanáticos… De un plumazo cada grupo es monolítico!

    ¿Acaso el Profeta (sas) necesitaba una formación MUY EXIGENTE cuando defendía los derechos de las mujeres?

    Que Allah aumente tu conocimiento también. Amin.

    Salam,
    Ndeye

  3. ¿Entonces crees que “no he leido para nada las feministas islamicas”?
    Pues no era así. A parte de leerte a ti, he leído -entre otras cosas- que en una entrevista Amina Wadud dijo:
    “El Corán trabajó para erradicar las prácticas previas negativas hacia las mujeres, y se adelantó y promocionó la JUSTICIA. Debemos darnos cuenta de que esto fue hecho hace 14 siglos. En aquel momento, ni posible era imaginarse a las mujeres con igualdad espiritual”.

    Algo he leido, pues, y por lo tanto no encuentro muy caballeroso eludir el diálogo basandonos en créncias erróneas o en una supuesto abismo o superioridad intelectual respecto al tema, que por llevar el calificativo de islámico, es a ese respecto al que hay que anteponer el conocimiento.

    Al respecto de lo apuntado por esta feminista islámica llamada AminaWadud, lo contrario de lo que ella proclama es verdad: es precisamente en nuestro tiempo que nosotros difícilmente podemos ver mujeres u hombres de alto grado espiritual mientras que fue frecuente hace catorce siglos ver a mujeres con superioridad espiritual. Dejemos a parte llegar a imaginar a mujeres de la misma grandeza espiritual, como indicó el Profeta en sus referencias resplandecientes a su primera esposa Khadıja , a su más joven esposa A’isha, a su hija Fatima, varias mujeres de los Muhajirun y los Ansar, y de las mujeres de tiempos anteriores tales como Asia la esposa de Faraón, de la veraz Virgen María, y de otras.

    Mi alusión al hembrismo no era si no una llamada de atención al punto donde está desembocando en occidente el feminismo original, y nada tiene que ver con mayores o menores lecturas sobre feminismo islámico. Una llamada de atención siempre es constructiva, y es un recordatorio para afinar nuestra capacidad de reflexión y tratar de no repetir los errores del feminismo no islámico.

    Respecto al gravísimo problema que tiene la humanidad occidental, mujeres y hombres por igual, con el Sindrome de Alienación Parental que como ya dije las hembristas de España están luchando con todas sus fuerzas por silenciar, observo que merece el mismo tratamiento por tu parte que el que practican ellas, obviarlo. Sinceramente esperaba que como musulmana y feminista islámica me respondieras decididamente con comportamiento y propuestas distintos de los de tus colegas no musulmanas, pero si no lo desnientes (ojalá que si) en una próxima respuesta, debo entender que al menos tú -por no generalizar- como la mas conocida representante del feminismo islámico en España, no tienes intención de desmarcarte del modo de actuar de las hembristas de España que eluden o niegan este gravísimo problema humano que destroza la vida de cientos de miles de niños y familias, abocándonos a la cultura de la exclusión, la vendetta y el odio, cultura que cada vez se impone más y que se halla tan alejada de la que le hubiera gustado ver a nuestro amado Profeta. Y es que las hembrista, por lo que ya vienen demostrando pueden ser tan negativas o más para el destino de la humanidad que pueda serlo el machismo, que como ya te habrás dado cuenta también repruebo.

    Pues si, El Profeta (saws) necesitó ser nada menos que ser un Profeta y recibir la Revelación para que su defensa de las mujeres alcanzara el grado que ésta tiene en el Islam. Conocer sus hechos y sus métodos, inmersos en el conocimiento extremadamente profundo que requiere el fiqh islámico, requiere una gran formación intelectual y humana. En mi humilde opinión, la defensa de un ideal no otorga autoridad a nadie para reformar el Islam que precisamente está fundamentado en la revelación enseñada por nuestro amado Profeta. Y efectivamente te doy la razón en que para defender los derechos de las mujeres PRESCINDIENDO del Islam puede que no sea precisa una formación muy EXIGENTE, pero liderar a los musulmanes y a las musulmanas (imitando a Ibarretxe, para no crear equívocos) en el ejercicio de ese derecho si que lo exige y por eso me referí anteriormente a los errores hembristas, fruto de una total ignorancia del Islam y de los derechos que éste otorga inicialmente a Allah y a continuación a todos y cada uno de los seres y los objetos creados.

    Que Allah aumente tu conocimiento.
    Amin.

    Abubakr

  4. Assalam alekum

    Muchas gracias por tu “llamada de atención” pero no me gustan los ultimatums.

    Veo que no has captado lo que quería decir sobre la “formación MUY EXIGENTE” del Profeta (sas). Me refería a que no tenía ningún diploma de una universidad islámica, veo que no has captado la ironía.

    Repito, vuelve a leer lo que dicen las feministas islámicas o lo que yo he escrito y si encuentras lo del “hembrismo” y el S.A.P. entre otras cosas porque la inmensa mayoría estamos felizmente casadas y tenemos hijos… Así que me parece que vas bastante descaminado.

    Pues ese, que Allah nos dé a todos conocimento. Gracias

    Ndeye

  5. Lo importante y mi conclusión en este intento de diálogo que mantengo contigo es que particularizando en tu persona -para no ofender a nadie con generalizaciones- Ndeye Andjujar sigue el mismo modo de actuar de las feministas españolas callando consciente y dolosamente ante la injusticia del grave problema del sindrome de alienación parental, evitando cuidadosamente pronuciarse. Aunque para ello te escudes en supuestos ultimatums. Sin embargo la sunna de nuestro Profeta fue algo muy distinto, hermana. Y el comportamiento de las grandes mujeres que son el ejemplo en el Islam fue también muy distinto. Ellas no se callaban ni ocultaban las injusticias y aprendían lo que era justo y como defenderlo del ejemplo de nuestro señor Mohammad (Saws).

    Yo no te dado ningún ultimatum, solo te he dicho que si ante mi pregunta inical sobre le SAP seguías callado bostinadamente como hacen las feministas españolas, entendería que estás plenamente de acuerdo con ellas. Esa es tambien la sunna de nuestro Profeta, tomar partido por la justicia, y en tu caso como representante del feminismo islámico, no puedes seguir callada y esto no es un ultimatum.
    También hay un hadith verídico que dice que aquel que adopta las maneras de otras gentes, en breve periodo de tiempo se convierte en uno de ellos.

    Si mis palabras te han parecido un ultimatum, ¿como calificarías tu reiteración en remitirme a leerte a ti y las feministas islámicas? ¿Te da igual que te diga que he leido lo bastante? ¿O es una estrategia de desprecio hacia la persona que toca temas que por alguno motivo no te gustan?

    En cualquier caso eres libre de no abordar el tema, pero sin duda tus comportamientos te acompañan y al final te caracterizan. Sinceramente no podía imaginar que la actitud de una persona que abre un blog con el proposito de liderar un movimiento social pudiera ser de esta índole.

    Finalmente sobre la ironia aplicada al asunto descollante del conocimiento en el Islam. ¿Te he dicho en algun momento que para tener comocimientos de fiqh hay que tener un diploma de una universidad islámica? Ni lo he dicho y ni siquiera es en absoluto necesario. Es la opinión de muchos sabios que las actuales universidades islámicas son otro invento exportado por la burguesía de occidente para manipular y excluir/confundir a su antojo en el mundo islámico. Lo que si es cierto es que para enarbolar la bandera del Islam, en concreto para defender o representar todo un colectivo y más en un asunto con implicaciones universales como es el asunto del “feminismo”, es necesaria una formación islámica muy exigente. Como con el tema del SAP, bastaría con que nos explicaras tu posición también a este respecto. Nadie te agrede ni nadie merece de tu parte esas respuestas encriptadas y enrocadas, permanentemente cerradas al dialogo. Y la obligación sobre las disputas en el Islam es el diálogo franco y respetuoso o adab.

    Que Allah aumente tu concimiento.

    Wa salam
    Abubakr

  6. Wa salam

    Como veo que ya tienes todas las respuestas, no sé por qué quieres “debatir” conmigo. Para debatir hay que deshacerse de apriorismos y de conclusiones.

    El adab nunca va en sentido único, Abubakr.

    Salam

  7. As salam waleykum,

    Si lo supiera todo tal y como te atreves a deducir, no te habría planteado ninguna pregunta. Tu trato nuevamente es ofensivo hacia mi persona, que le vamos a hacer, sin embargo, tan solo voy a recordar algo muy islámico: “Los dóciles ante El Compasivo son los que van por la tierra con sencillez y, cuando los ignorantes les dirigen la palabra, dicen Paz.” Corán XXV, 63.

    Respecto a la bidireccionalidad del adab: ¿Entonces tu tenías quejas sobre mi trato? Pues haber empezado por ahí. Ya ves como yo rapidamente te lo he hecho saber, en cuanto la reiteración me indica que no es algo casual.

    Mira, ahora ya tengo clara tu forma de actuar y tu toma de postura. No recuerdo hasta ahora haberte faltado al adab, salvo que como tanta otra gente, consideres que cuando alguien te expresa ideas que te incomodan se te falta al respeto.
    Esto es propio entre quienes tienen una alto concepto de si mismos, por su origen familiar, estudios, riqueza, posición o vaya usted a saber por que. La dificultad es inherente y estriba en recibir algun don (temporal) de Allah y sin embargo ser humilde y atender a las peticiones de las personas, tal como enseñaba con el ejemplo nuestro amado Profeta, que nunca rechazó a nadie. Esta supravaloración de la propia imagen o de nuestro supuesto rango posibilita que la más minima contrariedad sea percibida como una amenza a la propia integridad, de donde nace la negación del otro en todas las formas disponibles, desde las falsas acusaciones hasta la ironia descalificante en las que veo que eres toda una experta [Ultimatums, innecesariedad de la respuesta requerida en base a suspuesta omnisciencia, negativa a dar una respuesta, remisión a extensas lecturas para mercer una resspuesta]. Bueno, esto en realidad es el comportamiento propio de los intolerantes, según yo los conozco. Tambien de los políticos, en su lucha por el poder.

    Bien el adab principalmente reside en considerar al otro, en responderle en la medida de su requerimientos y resulta evidente que eludes el dialogo y cada vez esgrimes una nueva excusa, ultimatums, mi conocimiento de todo etc. Creo que puedas darte cuenta de que solo te engañas a ti misma.

    En cualquier caso, conozcoahora que no solo eres lider feminista, si no que eres vicepresidenta de un asociación política. Ahora comprendo.
    Como “sabes” que yo lo se todo, hay un dicho de nuestro amado profeta que previene contra a aquellos que se postulan para el ejercicio del poder y del liderazgo. Nos aconseja relegarlos al último lugar y alejarnos de ellos. Asi que me despido de ti satisfecho ya que creo que estoy siguiendola sunna, la fuente original del Santo Profeta.

    Que Allah te libre de tu impresionante soberbia y gracias por no haber respondido a mis preguntas.

    Salam

    Abubakr

  8. ¡Qué bárbaro! Con tres respuestas escuetas ya me conoces: que si desdeñosa, soberbia y engreída. Ahí es nada. Eso sí es “islámico”, ¿verdad?

    No, lo que pasa es que sinceramente, no me gustan tus maneras y no me apetece entrar al trapo. Cuando estés dispuesto a escuchar, entonces quizás te daré mi opinión. Mientras tanto, tengo mucho que hacer: me interesa aprender más y más sobre mi religión, defender los derechos de las mujeres musulmanas porque son mis derechos y mostrar que el feminismo no es monolítico: feminismo no es hembrismo, por mucho que a ti te lo parezca.

    Pedirle a alguien que lea o se informe no es ninguna ofensa, sino que para todo musulmán aprender es un deber, como dicen los ahadiz.

    Puedes citarme algún pasaje de algún libro sobre las feministas islámicas donde defiendan el hembrismo, sus posturas, sus estrategias, sus errores, sus aciertos y a partir de ahí podremos debatir.

    Wa Allahu ‘alam

  9. Salam, Ndeye:
    Acabo de leer tus textos en http://ndeyeandujar.wordpress.com
    y estoy encantado de haberte encontrado. Mil y una gracias por ellos y que el Dios, llamado Alá en árabe, Uno y Único y de todos lo apunte en las “palmas de sus manos” para pagártelo en el día de la retribución. Quizás nos podamos saludar en el III Congreso de Feminismo Islámico. ¡Ojalá!
    Ma’a assalama,
    Albert

  10. Amin

    Wa salam Albert

    Muchas gracias, eres muy amable. Insha Allah nos veamos en el congreso. Será un placer conocerte.

    Un saludo cordial. Assalam alekum wa rahmatullah

    Ndeye

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