Natalia Andújar

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Las nanas del extranjero

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Madres e hijos.

Madres e hijos.

Para algunas personas la llegada masiva de inmigrantes representa un peligro social, pero se les debe enseñar que las historias cantadas en algunas nanas sólo son una fantasía infantil: el coco, el diablo blanco que le come la patita al negro si no duerme…

Las madres amenazan a los niños con recibir las atenciones del coco si no se duermen o si exploran lugares marcados como prohibidos. ¡Seamos desobedientes, exploremos lo prohibido, lo ajeno por ser cercano, lo diferente por ser común, lo extraño por ser espejo!

En todas las culturas existe el miedo hacia el “otro”, el extranjero, el que es diferente. En todas las culturas hay palabras más o menos peyorativas para designar a otros colectivos: en Senegal a los árabes se les llama “nar”, a los blancos “tubab”; en algunas tribus de Africa a los niños se les dice que los blancos son seres venidos del más allá y les tienen miedo; en España decimos “moros”, “gabachos”, “sudacas”; en Marruecos “hartani” a los negros…

Pero esa creencia popular quizás tenga que ver más con cuestiones históricas que hemos ido heredando y se han ido fosilizando e incrustando en nuestro subconsciente. Ya es hora de quitarle el polvo a ese fósil racista, para que veamos el verdadero hallazgo que se esconde detrás del descubrimiento del otro.

¿Quién es realmente ese “otro”? ¿Es alguien tan diferente de mí? ¿No tenemos nada en común? ¿Y si al final descubrimos que el “otro” forma parte de nosotros mismos?

Urge deconstruir el odio. El mundo es tan diverso como el tamaño del miedo. Pero mientras haya diversidad hay vida.

Dicen los lingüistas que una lengua está muerta cuando no evoluciona. Si nuestras sociedades no evolucionan, se mueren.

¡Ay, pobres puristas, pero si nunca ha existido la pureza! “La pureza está en la mezcla” canturrea Jarabe de Palo.

¡Ay, tierra de acogida y tierra de exilio! Sé comprensiva y recuerda del olvido. Canta conmigo esos versos que puso en mi boca el poeta:

Yo soy como la gente que a mi tierra vinieron, soy de sangre mora y amigo del sol, que todo lo ganaron, que todo lo perdieron… tengo el alma de nardo árabe-español…

Esta noche me voy a dormir con una nana.

Con decirle a mi niño
que viene el coco,
le va perdiendo el miedo
poquito a poco.

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Autor: Natalia Andújar

Profesora y activista.

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