Natalia Andújar

Web personal

Otro tópico más sobre el feminismo islámico

5 comentarios


Encuentro de Mujeres Musulmanas en Nueva York, noviembre de 2006. Foto: Wise

Le agradezco a Nur K. de Villa que haya escrito un artículo publicado en Webislam, sobre “el derecho a ser madre en el feminismo islámico“. Pero mi agradecimiento no va porque me sienta identificada con lo que dice sino porque nos da la posibilidad de deconstruir un tópico más sobre este movimiento.

A lo largo del texto se plantean dos falsas dicotomías: el occidente materialista versus el islam moral, la mujer carrerista versus la madre musulmana.

El primer error consiste en oponer un espacio geográfico a una forma de vida. Como musulmanes occidentales, ¿somos materialistas o tenemos valores morales? Evidentemente esto plantea problemas más profundos, como la posibilidad de ser musulmán y occidental a la vez.

La otra oposición es igual de simplista y binaria ya que da a entender que no se puede compatibilizar el trabajo con la familia, o que quien trabaja solo lo hace para “colocarse1 en un buen puesto de trabajo”, a costa de todo y de todos. Curiosamente no aparece ni una crítica hacia los hombres que renuncian a su familia por dinero o éxito profesional. Los hombres también tienen derecho a ser padres.

En este caso, la autora ni siquiera se plantea el hecho de que haya mujeres que trabajen por necesidad, porque sus maridos no las ayudan (algunos porque no pueden y otros porque no quieren), o porque están divorciadas y sus exmaridos no les dan la pensión alimenticia para sus hijos, contraviniendo así lo que estipula el Qur’an. También hay muchas mujeres que invierten el dinero de la dote en la educación de sus hijos porque sus maridos piensan que eso es cosa de ellas. De hecho, la realidad es mucho más compleja de lo que piensa Nur K. de Villa.

Pero la cuestión fundamental no es si una mujer debe elegir entre trabajar o ser madre, sino el que tenga la posibilidad de elegir, si lo desea. Para ello, debería poder estudiar y tener una formación, su marido debería apoyarla y contribuir al mantenimiento de la familia. Las empresas deberían ofrecerle unas condiciones de trabajo viables y justas: horarios adaptados, salarios dignos, respeto de sus derechos (baja por maternidad, libertad religiosa, etc.). Por su parte el Estado debería ilegalizar el despido libre y sancionar a las empresas que lo aplicaran, así como incentivar la natalidad mediante un plan integral basado en ayudas familiares.

Pero vayamos al quid de la cuestión: ¿el feminismo islámico quiere destruir la familia? ¿Las feministas islámicas niegan el derecho de las musulmanas a ser madres? Solo una persona que desconoce completamente este movimiento podría plantearse estas preguntas. Entre otras cosas porque la mayoría de feministas musulmanas que conozco son madres, pero al margen de eso, porque su acción prioritaria tiene que ver con la defensa de los derechos de las mujeres dentro de la familia y no contra la familia.

Presentar el feminismo islámico como un simple imitador del feminismo secular más rancio, supone obviar las diferencias que existen entre ambos y supone negar que dentro del feminismo secular hay una gran diversidad. Por ejemplo, Fatima Mernissi lleva a cabo una crítica múltiple (no etnocéntrica o nativista) contra la colonización, contra los discursos sobre la liberación de las mujeres del movimiento nacionalista, contra el Estado postcolonial por su uso oportunista del islam como discurso unificador, por su adopción del capitalismo y por su visión androcéntrica del desarrollo2. De hecho una de las cosas que les reprochaba Mernissi a los nacionalistas marroquíes era que reivindicaran más derechos políticos pero que no se ocuparan de la reforma del código de familia porque, según ellos, el islam era genuinamente patriarcal. En definitiva, tanto seculares como tradicionalistas tenían (y tienen) una visión esencialista del islam.

Por otro lado, la analista Isobel Coleman acaba de publicar un libro sobre el feminismo islámico titulado Paradise beneath her feet. How women are transforming the Middle East3 (“El paraíso a sus pies. Cómo las mujeres están transformando Oriente Medio”). No es casual que, desde su posición de observadora externa, Coleman haya elegido el mismo hadiz4 al que hace alusión Nur K. de Villa. La razón es obvia: el feminismo islámico reconoce el valor inestimable de las madres y reivindica el respeto de los derechos de las mujeres en el ámbito familiar.

Pero ¿de qué derechos estamos hablando? Pues de la libre elección del cónyuge, de la mayoría de edad para casarse, del establecimiento de unas cláusulas en el contrato matrimonial (por ejemplo, para poder elegir o no la poligamia), de la consulta mutua en los asuntos que atañen a la pareja, de la autoridad compartida, de la participación del marido en la economía familiar, de la conservación de la dote, de la pensión alimenticia en caso de divorcio, etc. El respeto de estos y otros derechos solo puede tener como resultado el fortalecimiento de la familia.

Pero hubiera bastado con que Nur visitara alguna de las principales plataformas feministas islámicas para darse cuenta de que su artículo está basado en una serie de tópicos. Musawah propone un paquete de recursos para que las mujeres conozcan los derechos que les otorga el islam, karamah ofrece asesoramiento jurídico sobre temas familiares, el Consejo Canadiense de Mujeres Musulmanas ha editado unas guías informativas sobre la ley de la familia en Ontario. El II Congreso Internacional de Feminismo Islámico, celebrado en Barcelona en 2006, estuvo centrado en la reforma de los códigos de familia. Son solo algunos ejemplos.

Como vemos, la dimensión sociolegal ocupa un lugar muy importante, pero la reivindicación de las feministas islámicas no termina ahí: abogan por una regeneración espiritual, por la recuperación de unas claves espirituales que no sólo le den sentido a nuestra existencia aquí, sino que nos permitan trascender la realidad. El tawhid (la unicidad), la taqua (la conciencia de Al-lâh), el adl (la justicia) constituyen la columna vertebral del feminismo islámico. El Corán nos recuerda que provenimos de una nafs wahida (un ser único), que lo único que diferencia a los seres humanos entre sí es su grado de taqua y que Al-lâh es Al Adl (El Justo).

Notas
1 Las negritas son mías.
2 Rhouni, R. Secular and Islamic Feminist Critiques in the Work of Fatima Mernissi. Leiden , Brill, 2010
3 Coleman, I.
Paradise Beneath her Feet. How women ar transforming the Middle East. Nueva York, Random House, 2010
4 El hadiz completo es el siguiente: Jahmah le dijo al Profeta, “Oh, Mensajero de Al-lâh, deseo ir a una expedición militar y vengo a consultártelo.” El Profeta le preguntó si tenía madre, y cuando Jahmah le contestó que sí, el Profeta le dijo, “quédate con ella porque el paraíso está a sus pies”. An-Nasai (829-915)

Anuncios

Autor: Natalia Andújar

Profesora y activista.

5 pensamientos en “Otro tópico más sobre el feminismo islámico

  1. Wow! Mash’Allah por fin he encontrado alguien musulmán que ha dado en el punto que yo siempre he discutido. La verdad es que llegué a pensar en algún momento que quizás yo estaba equivocada con relación al discurso-cassette islam versus occidente. Hay muchas mujeres occidentales que han dejado sus carreras para dedicar tiempo a sus hijos porque su situación económica-social se lo ha permitido. Por otro lado, el hecho que una mujer se quede en casa no garantiza que los hijos tendrán una mejor crianza. Cuántas mujeres que se quedan en casa se pasan la mayor parte de su tiempo viendo la tv o hablando con las amigas por teléfono descuidando la educación de sus hijos? Creo que hay que examinar también el criterio de la madre musulmana, la cual tampoco consiste en una señora que invierte horas y horas en la cocina, mientras que su hija adolescente “chatea con cámara” por el ordenador. Ninguno de esos casos está cumpliendo con su responsabilidad de madre aún cuando esté en casa.
    La felicito de corazón Ndye por su artículo. Soy musulmana dominicana desde hace 15 años y resido en mi país también. Me gusta mucho su punto de vista.

  2. Gracias, Maryam. Me alegro de que compartas mi punto de vista. Tenemos trabajo para sensibilizar a los musulmanes sobre tantos y tantos topicos! Un abrazo, Ndeye

  3. Gracias, Ndeye, por tus artículos.

    Me he estado leyendo el artículo de Nur y la verdad es que ya había oído todo ese discurso… en clave cristiana. “La familia es el núcleo del Islam”. “En el Islam, al contrario de lo que suele ocurrir en pensamiento secular de occidente, se debe educar a las jóvenes en el valor del derecho a formar una familia, a ser madres…”. Cambiad Islam por Cristianismo, y tendremos la visión del Santo Padre. No es broma; se puede entrar en cualquier web cristiana; por ej. Catholic.net: luego se clica sobre “otras comunidades/mujer” (la web pasa de azul celeste a rosa pálido!) y se entra en una serie de conceptos muy cercanos a Nur.

    Conceptos también cercanos al discurso que había dado, más o menos, mi abuelo a mi madre. Y la frase tuya de “la cuestión fundamental no es si una mujer debe elegir entre trabajar o ser madre, sino el que tenga la posibilidad de elegir, si lo desea”, es lo que le contestaba mi hermana a mi padre.

    Lo cual me alegra, porque significa que todos estamos muchísimo más cerca de lo que nos parece. Tenemos esa manía etológicamente explicable de ver en qué nos diferenciamos del otro, antes que ver en qué nos parecemos. Pero la verdad es que estamos todos mucho más cerca de lo que parece.

    Discrepo en algunas cosas de tus artículos, por supuesto, no somos clones; pero pesa mucho más la alegría que me aporta la misma existencia de tu blog.

    A.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s