Natalia Andújar

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Los que predican la islamofobia

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Si no fuera musulmana y no conociera la realidad del Islam en España estaría muerta de miedo. Es la sensación que me ha producido la lectura del artículo publicado el pasado domingo en El País, titulado “Los que predican la lapidación”. De entrada el título no es inocente ya que hace alusión al tan mediatizado caso de Sakineh, lo que predispone al lector a adoptar una postura negativa ya que importamos una temática extranjera a la realidad del islam en España.

La tesis defendida por los dos periodistas que lo firman, Ferran Balcells y Alejandra S. Inzunza, es que “El desorden en el islam español lleva a algunos púlpitos a imames extremistas y sin formación”. Es decir, que los musulmanes son incapaces de organizarse y que por eso se infiltran personajes indeseables que pueden dinamitar la cohesión social (o que ya lo están haciendo).

Es cierto que la comunidad musulmana tiene una serie de problemas internos para elegir convenientemente a sus interlocutores con el Estado. Esto se debe, entre otras cosas, a que en el Islam no existe una Iglesia y a que actualmente no dispone de una estructura democrática que posibilite una organización eficaz y representativa del sentir de los propios musulmanes. De estas dos opciones, la elegida por las instituciones españolas ha sido siempre la clericalización. ¡Al islam español se le exige que se adapte a una estructura ajena a su propia naturaleza porque es profundamente antidemocrática y machista!

Ahora bien, según la mayoría de estudios que se ha realizado, el problema principal que sufre el colectivo musulmán es económico y educativo, por lo que una se pregunta qué han hecho las administraciones para mejorar su situación, qué hacen para evitar los guetos, qué formacion propopen o por qué ponen en cuarentena a los musulmanes enviándolos a mezquitas en zonas alejadas de los centros. Eso es lo que me hubiera gustado leer en este artículo pero no aparece ni una sola crítica a la política de dejadez de la Generalitat ni del Gobierno Central.

Si las administraciones han optado por un laissez faire es porque no hay voluntad política para normalizar el Islam en este país. Es muy útil presentar a cuatro radicales como un peligro en aumento, para después presentarse como garantes de la paz social.

Si se mejorase la situación tan precaria que viven muchos musulmanes, si tuvieran contratos de trabajo en regla, si no se les explotase laboralmente, si la población mayoritaria no les estigmatizara constantemente, si los medios de comunicación no alentaran la islamofobia, si las administraciones trabajaran por el respeto de los derechos de sus ciudadanos y si los propios musulmanes se formaran y fueran autocríticos, la selección de los imames se haría de forma natural. Sería la propia comunidad musulmana la que elegiría a las personas mas capacitadas y no habría necesidad de infiltrar a nadie en las mezquitas para controlar lo que se dice. Como vemos, no es tan sencillo como “poner orden en el islam español”.

Pero si este artículo fuera un artículo aislado, ni le prestaríamos atención. Lo inquietante es que se inscribe dentro de una dinámica que se va intensificando en función de la agenda política. El mismo día aparece en ese mismo periódico otro artículo titulado: “Fórmulas para seleccionar imames” con un subtítulo muy elocuente: “Mapa del extremismo”.

En este caso se nos presenta el panorama formativo de imames a nivel europeo. Lo que destaca de este rápido recorrido es que lo que les preocupa a las administraciones no son las cuestiones pedagógicas sino de seguridad nacional. Mientras esta formación venga impuesta desde arriba, nunca funcionará.

Pero lo peor del caso es que se les está dando un papel desmesurado a los imames. Tal y como indicaba Jordi Moreras en una entrevista concendida a El Periódico en 2007: “La sociedad y las administraciones creen que los imames tienen una influencia sobre el colectivo que, en realidad, no tienen.”

La necesidad de presentar a los imames como únicos interlocutores choca con nuestra sociedad laica. Los líderes musulmanes no pueden ser únicamente curas al servicio del Estado, sino que el liderazgo debe diversificarse. Por eso es preocupante que aparezcan artículos como los arriba mencionados que propagan una visión tremendista y clerical del islam.

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Autor: Natalia Andújar

Profesora y activista.

Un pensamiento en “Los que predican la islamofobia

  1. Mi nieto no hace mas que preguntarme porque hay tantos moros aquí y porque no los cuida su rey o presidente

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