Natalia Andújar

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El mushaf no habla de sí mismo. Son los hombres quienes le hacen hablar

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En la actualidad la discriminación por motivos de género sigue presente en la sociedad española. Uno de los ámbitos que históricamente se ha caracterizado por la desigualdad entre hombres y mujeres es el religioso. En la segunda mitad del siglo XX ha ido surgiendo una perspectiva teológica de género influida y apoyada por los movimientos feministas. Sin embargo, en el imaginario colectivo esa idea parece algo difusa, a través de esta entrevista se intenta profundizar en la relación entre el Islam y las mujeres desde una perpectiva de igualdad de género. La entrevista a Natalia Andújar, directora del Centro de Formación Educaislam y de Red Musulmanas, se desarrolla en el marco de un trabajo realizado para el profesor Juan
José Tamayo sobre el Feminismo Islámico.

¿Es el Islam una religión igualitaria entre hombres y mujeres?

No se puede dar una respuesta conveniente sin tener en cuenta a qué nos referimos cuando hablamos de “Islam”. El islam como espiritualidad, como fenómeno histórico, como filosofía, como movimiento político… Como dice el pensador Abdelkarim Soroush, “el islam es una serie de interpretaciones del islam”. Lo que sí podemos afirmar es que la interpretación que se ha hecho del Corán y de los textos religiosos a lo largo de los siglos ha reflejado la mentalidad patriarcal de los propios exégetas. Actualmente las mujeres han empezado a interpretarlos desde una perspectiva igualitaria. Destacan Amina Wadud, Asma Barlas y Fatima Mernissi, entre otras.

¿Chocan algunas tradiciones musulmanas con las de género españolas?

La pregunta lleva consigo el siguiente mensaje implícito: que hay una diferencia entre las tradiciones musulmanas y las españolas, lo que nos lleva a identificar erróneamente al Islam como algo extranjero. Como si hubiera dos bloques: uno geográfico y otro religioso, ambos enfrentados y monolíticos. ¿El feminicidio es propio de la tradición española? ¿Los matrimonios forzosos son propios de las tradiciones musulmanas? La respuesta es “no”. Tanto el feminicidio, los matrimonios forzosos, como tantas otras injusticias cometidas contra las mujeres tienen que ver con cuestiones complejas que no responden únicamente a una supuesta tradición misógina, ya sea cultural o religiosa. Entran en juego factores económicos, políticos, sociales y comportamentales, que no podemos obviar. Al tenerlos en cuenta, evitamos dar una respuesta esencialista.

¿Qué opina de los discursos machistas emitidos por algunos líderes religiosos en las mezquitas españolas?

Que hay mucha ignorancia y que los medios de comunicación no deben extralimitarse. Los medios de comunicación deben informar sobre lo que sucede, pero su desprestigio se debe a que son formateadores de conciencias ya que repiten una y otra vez los estereotipos relacionados con el Islam y los musulmanes. Son los principales responsables en la fabricación de una imagen extremadamente negativa, aunque no los únicos. En todos los colectivos, sociedades, comunidades hay personas que defienden posturas injustas, inadecuadas y condenables. La respuesta dentro de la comunidad musulmana debe ser firme: se les debe desautorizar y mostrar que desconocen las propias fuentes islámicas. Sin embargo, este trabajo interno se encuentra obstaculizado por aquellos que sin ser musulmanes, validan esas posturas machistas, presentándolas como “verdaderas”. Muchas musulmanas acaban ocultando las injusticias que sufren por miedo a que su caso sea utilizado como campaña de desprestigio del islam, en la que todos los musulmanes son condenados injustamente.

¿Por qué cree que ha nacido una corriente feminista en el Islam?

Según Ziba Mir Hosseini, el feminismo islámico es el hijo no deseado del “Islam político”. Fue el “Islam político” quien realmente politizó todo el asunto del género y de los derechos de las mujeres musulmanas. Muchas mujeres reaccionaron al ver cómo se vulneraban sus derechos en nombre del Islam y de la supuesta tradición islámica. Por ello, han reivindicado una separación entre la religión y el Estado, para evitar cualquier manipulación en función de los diferentes intereses políticos.

¿Ve necesaria la reformulación de algunas ideas del Islam para adaptarse a la situación de las mujeres en la actualidad?

La expresión “algunas ideas del Islam” puede llevar a confusión. ¿Quién las defiende? ¿En base a qué? ¿En qué momento?

Entiendo que la pregunta va enfocada a saber si el Islam debe reformarse para adaptarse a la actualidad. Como religión histórica, con una fecha de inicio (siglo VII), es evidente que sí, ya que no podemos aplicar sin más lo que era válido entonces, a las sociedades del siglo XXI: nuestro contexto ha cambiado, nuestro marco conceptual también, así como nuestra manera de acercarnos a los textos. Pero no podemos confundir la dimensión histórica de una religión con el propio mensaje divino. Si entendemos el Islam como algo dinámico, que se regenera con cada lectura, entonces se hace innecesaria la reformulación de unas ideas preconcebidas sobre lo que es el Islam, porque estas mismas ideas no existen. Según un dicho de Ali: “el mushaf (la recopilación del Corán) no habla de sí mismo. Son los hombres quienes le hacen hablar”.

¿Qué opina de la falta de acuerdo entre distintos sectores del Islam sobre el feminismo islámico?

Todo movimiento conlleva una reacción y oposición porque se enfrenta a los intereses de quienes tienen poder (en un sentido amplio). El mantenimiento del status quo pasa por la negación de la existencia de cualquier reivindicación de igualdad, por el refuerzo de las relaciones de dependencia que imposibilitan cualquier emancipación. La falta de acuerdo sobre el feminismo islámico no se encuentra únicamente entre distintos sectores del Islam sino también en occidente. Las ignorancias, estereotipos y obstáculos son múltiples. Hay quien ve el feminismo como un movimiento prooccidental, imperialista, paternalista, antihombres, destructor de la familia, por lo que su rechazo es frontal. Hay otros sectores que dicen que el Islam es justo y no discrimina a las mujeres, pero no reivindican la igualdad sino la complementariedad de roles. Según esta postura, cada sexo tiene adjudicado un rol y deben ser respetados para mantener un equilibrio en la sociedad. También hay quien cree que el feminismo islámico es perjudicial para las mujeres porque reintroduce el Islam en la esfera pública.

Los debates se polarizan y al final acaban encontrándose en un punto común: creen que el feminismo y el islam no son compatibles. El feminismo islámico rompe con esa polaridad y hace posible que las mujeres mantengan su fe, puedan expresarla libremente sin renegar de sus derechos y reivindiquen la igualdad en todos los ámbitos, incluido el religioso.

¿Conoce la sociedad los momentos feministas iniciados en las religiones? ¿Y en el Islam específicamente?

Hay un gran desconocimiento, sorpresa e incluso oposición a que eso sea así. Se suele identificar erróneamente feminismo con el ateísmo beligerante, ocultando de esta manera el papel fundamental que han tenido y tienen las corrientes feministas dentro de las religiones (podemos recordar, entre otras iniciativas, la famosa declaración del Seneca Falls sobre el sufragio femenino). Denise Couture, miembro de la asociación canadiense L’Autre Parole, evoca una anécdota que le ocurrió en un congreso sobre investigaciones feministas celebrado en 2008 en Rabat (Marruecos):

“Durante una pausa, una feminista que venía de Europa, me espetó con un tono rabioso que no podía concebir que la religión y el feminismo fueran compatibles. Entiendo que sentía la necesidad de expresar su descontento, pero, a todas luces, ¡no se podía ni imaginar que se dirigía a (…) una « feminista cristiana »”.

En nuestra sociedad no solo se desconoce esa relación entre el feminismo y las religiones, sino que en lo que concierne al Islam se le tilda de religión misógina per se. Curiosamente hay muchas feministas que tienen una visión esencialista de las religiones. Es decir, reivindican la necesidad de ponerse las gafas de la igualdad en todos los ámbitos: político, económico, social, etc, pero niegan que esas mismas gafas puedan ser utilizadas en el ámbito religioso.

¿Cómo ve el futuro de las mujeres tras las revueltas árabes?

La lucha de las mujeres árabes es ardua, los obstáculos son numerosos. Desde las corrientes laicas hasta las islamistas, la presencia de las mujeres en el espectro político es todavía minoritaria. Las mujeres van a seguir luchando ya que son conscientes de que a lo largo de la historia se las ha utilizado; cuando ya no han hecho falta, se las ha confinado, de nuevo, al ámbito doméstico. Tanto en la época de la colonización como actualmente, los países occidentales han utilizado el discurso de la liberación de las mujeres como excusa para imponer un modelo ajeno que respondiera únicamente a sus intereses. Como reacción, muchas mujeres decidieron defender lo que creían que era su cultura o su religión.

Sin embargo, lo que ha cambiado es que las mujeres se han dado cuenta de que en realidad se encontraban en medio de un campo de batalla ideológico que las invisibilizaba. Han decidido ser actores de sus vidas, separar lo que es la religión de la cultura y contribuir en el desarrollo de sus países sin tener que copiar necesariamente un modelo extranjero, homogeneizador, irrespetuoso con su soberanía y su cultura.

Natalia Andújar es directora del Centro de Formación Educaislam y de Red Musulmanas. Es miembro de Junta Islámica.
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Autor: Natalia Andújar

Profesora y activista.

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