Natalia Andújar

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¿Es el etnocentrismo malo para las mujeres?

weallcandoitFuente: Pikara Magazine – Natalia Andújar

En un contexto convulso; en plena ebullición y transformación de los movimientos feministas, nos encontramos con interminables debates, fracturas internas y agendas encontradas, en el que el feminismo hegemónico lucha por mantener su hegemonía, utilizando parte del argumentario y de las estrategias patriarcales, desacreditando a los feminismos disidentes y presentándose como única voz autorizada.

Se trata de un feminismo dogmático, en un contexto de lucha de autoridad. Celia Amorós se erige en una de las voces autorizadas por la academia feminista para la que “el multiculturalismo radical que postulan “los feminismos de mujeres de color” estadounidenses y que tiene una influencia significativa en espacios intelectuales y políticos latinoamericanos (…) parte de una oposición entre feminismos blancos burgueses y feminismos de color. Y esta división del feminismo no deja de ofrecer problemas, porque sugiere la existencia de un feminismo que es legítimo y otro que no lo es”[1].

Es realmente cínico que sea la propia élite, esto es, aquella que mantiene un control férreo sobre la producción feminista, que tiene el monopolio de la prensa mainstream y de la academia, y que invisibiliza a los feminismos disidentes y decoloniales, la que acuse a estos últimos de establecer una distinción sobre lo que es legítimo y lo que no, dentro del feminismo.

Sorprende que gasten más energías en desacreditar a otras feministas, en decirles cómo deben vestirse, en recriminarles que no sigan su agenda interesada; en lugar de solidarizarse con sus luchas y con las discriminaciones múltiples que sufren.

El eslogan “¡solidaridad con las mujeres del tercer mundo!” no puede esconder una actitud paternalista, ni caritativa sino que se deben establecer unas relaciones solidarias y colaborativas horizontales, en las que haya reciprocidad, igualdad de trato, respeto y dignidad para todas.

Este feminismo hegemónico presenta falsos dilemas al enfrentar el feminismo y el multiculturalismo cultural; la lucha antisexista y la lucha antirracista. ¿Qué pasaría si las feministas no blancas exigieran a las blancas que renegaran de su cultura por ser machista? ¿Qué cultura deberían adoptar entonces las blancas? ¿Por qué las no blancas tendrían derecho a decirles a las blancas que imitaran su cultura? ¿Con qué autoridad podrían hacerlo? Entiéndase “blancas” y “no blancas”, no como un concepto racial sino un constructo social.

En 1999 Susan Moller Okin publicó el texto “¿Es el multiculturalismo malo para las mujeres?”, en el que ponía sobre la mesa este supuesto dilema. Azizah al Hibri, filósofa y profesora musulmana le replicó con otro texto “¿Es el feminismo occidental patriarcal bueno para las mujeres del tercer mundo?”[2]

La primera fuente de controversia reside en que Okin se basa en una visión del otro sobre la base de estereotipos y generalizaciones. Como afirma Al Hibri “su comprensión de otras culturas/religiones se deriva de fuentes secundarias de fuera de esas culturas/religiones. La segunda fuente de controversia reside en que la posición de Okin convierte en antagonistas a la justicia de género y a la justicia etnocultural”.[3]

Por otro lado, no se trata solamente de un tipo de feminismo instrumentalizado por parte de todo el espectro político, y en especial, de los movimientos de extrema derecha (parecería que esta instrumentalización es totalmente ajena a su voluntad y por lo tanto, sería víctima inocente de la voluntad del patriarcado imperante en la esfera política), sino que además el feminismo hegemónico trabaja de manera consciente y activa para uniformar las prioridades de la lucha feminista, pero únicamente a su imagen y semejanza.

Las luchas contra el racismo, la xenofobia, la islamofobia, la lgtofobia, el derecho de asilo y la lucha contra la pobreza, son luchas feministas porque las mujeres están atravesadas por todas esas discriminaciones e injusticias. Hay mujeres que son a la vez pobres, extranjeras, lesbianas, negras, refugiadas y musulmanas. No podemos atender únicamente a la discriminación por razón de género, sin tener en cuenta, a la vez, las discriminaciones por razón de clase, origen, sexo, raza y religión. Estas no deben ser tratadas como “simples daños colaterales”, dentro de un proyecto feminista superior. Es necesario tener en cuenta la interseccionalidad de las opresiones, ver cuáles son las conexiones que se llevan a cabo, por parte de quién, quién se beneficia de ello y cómo se dan en diferentes contextos, tanto históricos, geográficos como experienciales.

Sorprende también que defiendan una postura esencialista y no laica de las religiones en general, y del islam y las personas musulmanas, en particular. A menudo leemos afirmaciones de ciertas feministas: “el islam no es compatible con el feminismo”, “el islam no es compatible con la democracia y los derechos humanos”.

Estos planteamientos llevan una carga negativa implícita porque se presenta de entrada como una contradicción en la que el elemento negativo, el elemento que debe adaptarse es el islam; y el elemento positivo, el elemento a imitar, es el feminismo, la democracia y los derechos humanos.

Los dos conceptos se plantean desde una mirada esencialista, como si solo pudiéramos entender el islam y el feminismo o el islam y los derechos humanos, de una única manera, lo que nos llevaría efectivamente a una paradoja total.

Por lo tanto, es necesario cambiar la manera en la que formulamos las preguntas. Deberíamos preguntarnos por qué no hay democracia en muchos países de mayoría (¡y de minoría!) musulmana o por qué no se respetan los derechos humanos o aún, por qué se perpetúan las discriminaciones hacia las mujeres. Desde ahí podemos responder de manera empírica, en lugar de presentar una caricatura del islam y de validar las posturas reaccionarias y patriarcales que existen dentro del islam.

[1] Amorós, C.; Cobo, R.; Miyares, A.; Sánchez, A.; Posada, L. Interculturalidad, feminismo y educación. Madrid, Catarata, 2006. p. 27

[2] Cohen, J.; Howard, M. y Nussbaum, M. (eds.), Is multiculturalism bad for women?, Princetown University Press, 1999, págs. 41-47.

[3] Pérez, O. “Indígenas y derechos colectivos. ¿Es el multiculturalismo malo para las mujeres?” in Derechos y libertades: Revista del Instituto Bartolomé de las Casas,  Año nº 9, Nº 13, 2004, págs. 399-430

 

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“Siempre hay que preguntarse a quién benefician estas polémicas”

burka banEn el marco de un trabajo para el Máster de Comunicación de Conflictos Armados, Movimientos Sociales y Paz de la UAB, una estudiante entrevista a Natalia Andújar para conocer su opinión sobre el debate que prohíbe el uso del burka y el niqab en Europa.

Antes de empezar, me gustaría tener una radiografía de tu perfil personal. Dinos

Un sueño aún por realizar: Escribir un libro
Una mentira: La existencia del “otro”
Una gran verdad: Las apariencias engañan
Un destino: Igualdad
Una pasión: El deporte
Un libro: El Quijote
Una frase: La única Ley sagrada es la ley del cambio.
Una pregunta: ¿A quién beneficia el feminismo exclusivo?
Un arrebato: El enamoramiento
Lo que hizo que el mundo fuera mejor en los últimos 10 años: El final del viejo paradigma

Gracias. En primer lugar, me gustaría saber cuál es tu profesión

Soy profesora y dirijo el Centro de Formación Educaislam.

Sé que te convirtiste a la religión musulmana y me gustaría saber cuáles son las razones detrás de esta elección espiritual

Mi búsqueda fue espiritual e intelectual. Yo venía del agnosticismo, por lo que no he cambiado de religión. Mi búsqueda ante las preguntas trascendentes que nos solemos hacer me llevaron al islam, pero me podrían haber llevado a otra tradición espiritual.

¿Qué te hizo interesarte por el islam, la cultura musulmana, el feminismo y activismo?

Mi contacto con un país de mayoría musulmana y una conciencia de que nuestra existencia tiene un sentido más allá de nuestra materialidad corporal.

El feminismo y activismo es algo que llevo conmigo desde siempre: en el cole organizaba huelgas, en mi casa me rebelaba contra el machismo desde pequeña. He sido muy activa en el movimiento Scout de Catalunya y he estado implicada en distintos proyectos de cooperación internacional.

¿Utilizas algún tipo de vestimenta de naturaleza islámica, velo, el hiyab u otro? ¿Has considerado esta hipótesis? ¿Por qué?

No, porque no llevo nada en la cabeza, ni gorra, ni gorrito, ni sombrero. No hay prendas “islámicas”, hay prendas con usos diversos.

¿Cómo es ser activista, musulmana, vivir en un país occidental y luchar contra el poder del patriarcado en la sociedad actual? ¿A qué obstáculos te enfrentas?

A dos obstáculos: a la mirada esencialista de cierto sector del feminismo que nos expulsa de la familia feminista al considerar que “las subalternas” no podemos hablar (así se nos considera) y dentro de la comunidad musulmana, hay sectores reaccionarios que nos ven como un gran peligro porque defendemos la recuperación de la propia tradición islámica y la centralidad del Corán, frente a la fractura que ha supuesto cierto islam político respecto a nuestra tradición y la marginación del mensaje divino primigenio, que no es otro que la defensa de la paz, la unicidad y la justicia.

¿Cuáles son los principales estereotipos que la sociedad occidental (los no musulmanes) tienen respecto al islam?

Que se trata de una religión violenta, patriarcal, retrógrada. O sea, nada bueno. Es una visión totalmente manipulada. Se confunde la dimensión política con una tradición espiritual. Hay distintas fuerzas político-económicas que quieren que esa confusión perdure y la alimentan. El neoliberalismo y el fundamentalismo se retroalimentan, se necesitan y validan mutuamente esas visiones tremendistas.

¿Cuál es tu posición respecto a la prohibición del uso del burka y el niqab en los espacios públicos? ¿Qué piensas sobre este tema?

No estoy de acuerdo con las prohibiciones que vulneran los derechos de los ciudadanos. Legislar sobre un problema inexistente tiene consecuencias muy negativas: se estigmatiza a un colectivo, se fomenta la islamofobia al asociar erróneamente esa prenda con el islam y sirve para desviar la atención sobre los verdaderos problemas.

¿Cómo crees que se trata esta cuestión en los medios de comunicación?

De forma estereotipada y tendenciosa. Hay una inflación de noticias sensacionalistas que están manipuladas y responden a unos intereses muy concretos.

¿Crees que la aplicación de la ley que prohíbe el uso del niqab y el burka dificulta la vida de las musulmanas, incluso en los espacios privados?

Dificultaría la vida de las musulmanas si hubiera mujeres que lo llevaran. Pero el número de personas es tan reducido que me parece innecesario legislar sobre esta cuestión. Para esos pocos casos, evidentemente se les va a enviar a sus casas y eso es muy poco feminista. No fomenta especialmente el empoderamiento.

¿Crees que en este escenario, la mujer musulmana se enfrenta a obstáculos sustanciales en los espacios públicos? ¿Cuáles? ¿Y en los espacios privados?

Habría que preguntárselo a una mujer que llevase niqab. Veo que se usa indistintamente niqab y burka. En España los contados casos de mujeres que llevan el rostro cubierto son portadoras del niqab pero no del burka. De hecho yo no he visto nunca a nadie vestida así por la calle, Supongo que las reacciones pueden ser aparentemente contradictorias: violentas y también paternalistas.

¿Puede haber consecuencias negativas para una chica que lleva, por ejemplo, un pañuelo en la cabeza y luego se deja de usar (ya sea en todos los casos) dentro de la comunidad musulmana?

Dependerá del ambiente en el que se relacione, cómo se relacionaba antes con la gente y cómo se relaciona con su nueva imagen. Y viceversa, cómo se relacionaba la gente con ella, antes y después.

¿Crees que esta ley genera simpatías hacia el uso de prendas que cubren el rostro, esto es, se refuerza la defensa de su uso ya que “si me prohibes algo entonces voy a hacerlo”?

No creo que se generalice su uso, puesto que el ocultamiento del rostro no es ninguna obligación religiosa, pero es cierto que la prohibición acaba reforzando las tesis de ciertas corrientes dentro del islam que creen que es una vestimenta que tiene algo que ver con la religión.

¿Consideras que el tema “sí o no a la prohibición del uso de burka y niqab” es un falso debate, es decir, que de hecho se libera el bienestar de la mujer como fin último pero esto es sólo un discurso político? ¿Por qué?

¿El bienestar para quién? Cuando el Tribunal Europeo desestimó una denuncia de una ciudadana francesa, en relación a la ley que le prohibía llevar el rostro cubierto en el espacio público, alegó que la razón principal era porque la prohibición servía para reforzar la seguridad ciudadana. Nada que ver con el bienestar de las mujeres.

¿Consideras que la sociedad actual recibe con los brazos abiertos la diversidad cultural o no del todo?

No, la sociedad española todavía está viviendo una transición “cultural”: después de más de 500 años de monolitismo cultural, no es fácil que se respete la diversidad.

¿Por qué la gente rechaza la existencia de movimientos feministas islámicos? ¿Qué crees que está fallando?

Cualquier movimiento, como su nombre indica, es dinámico, se mueve y pone en entredicho el estatus quo. Hay muchos intereses, tanto dentro como fuera de la comunidad musulmana para que nada cambie, para que quienes tienen el poder lo mantengan. Yo lo percibo al revés, cuanta más oposición haya por parte de los distintos poderes que se retroalimentan, eso significa que el feminismo islámico molesta, que sirve para algo. Sería un fracaso que esos mismos poderes lo hicieran suyo y lo instrumentalizaran. Sería la forma más eficaz de neutralizarlo.

Afirmas que la prohibición no es la solución. ¿Por qué?

Porque una prohibición no es pedagógica, es represora. Lo que es legal no es necesariamente justo.

Y si no es la solución, ¿qué otras medidas/soluciones sugieres a este problema?

Podría llegar a ser un problema si no hay educación, sensibilización y respeto por el derecho a la libertad de imagen.

¿Crees que hay un discurso contaminado, difundido por los medios de comunicación, sobre el tema de la prohibición?

Totalmente viciado. Siempre hay que preguntarse a quién benefician estas polémicas. En Europa, a las corrientes de ultraderechas, que acaban contaminando ideológicamente a otras corrientes políticas que asumen como propias las tesis discriminatorias.

Leí en algún lugar, que el feminismo occidental (algunos movimientos) prejuzgan a las musulmanas al pensar que son felices asumiendo la falta de derechos dentro de las sociedades patriarcales. ¿Qué le dirías?

Las musulmanas no necesitan de una mirada paternalista, liberadora según unos cánones impuestos desde fuera ni de una relación desigual, en la que cierto sector del feminismo laico se posiciona por encima del bien y del mal, en una especie de superioridad moral.

Necesitamos tejer relaciones horizontales, en un mismo plano de igualdad. No existe ningún dilema entre la lucha antisexista y la lucha antiracista. Es un falso dilema alimentado por el patriarcado para desactivar nuestras luchas. Me preocupa mucho que cierto feminismo beligerante haga suyos los discursos de la ultraderecha respecto a las mujeres y el islam. Huyo de las miradas esencialistas.

¿Es correcto decir que hay un feminismo occidental y un feminismo islámico? En caso afirmativo, ¿cuáles son las principales diferencias?

No estoy de acuerdo con esa distinción, ya que por un lado, se identifica un “espacio” y un “pensamiento” únicos, como si solo hubiera un feminismo occidental, y un adjetivo que nos remite al “islam”, a una religión. Yo creo que existen feminismos mestizos, el islámico es uno de ellos, en el que las fronteras no son geográficas sino más bien mentales y abogan por una visión decolonial, descentrada e inclusiva.

¿Por qué crees que es importante hacer visible el feminismo islámico?

Porque no podemos reivindicar que debemos ponernos las gafas violetas en todos los ámbitos menos en uno: el de la religión. No podemos establecer la siguiente ecuación: o eres no creyente y liberada, o eres creyente y sometida. Tenemos que estar alerta respecto a esos simplismos paternalistas. El feminismo islámico nos permite mantener la guardia en ese sentido.

¿Qué has aprendido, qué es lo que más valoras en tu carrera y en tu experiencia personal como activista?

Que las cosas pueden cambiar. Hace unos años cuando hablábamos de igualdad en el islam, había una gran oposición dentro de la comunidad musulmana en España. Hoy hemos avanzado y en el nuevo currículo del área de Enseñanza Religiosa Islámica de Educación Primaria que se acaba de publicar, ya hablamos de una educación en “igualdad de género” y “para la paz”. Lo que valoro ante todo es el trabajo bien hecho y no los discursos vacíos. Valoro por encima de todo la sinceridad y la entrega, más allá de las etiquetas. La sociedad civil debe unirse ante cualquier injusticia y resistir, declararse objetor de conciencia, desobedecer ante los atropellos legales que estamos sufriendo.

¿Hay alguna situación que recuerdas con cariño?

Sí, he conocido a grandes mujeres, algunas se consideran feministas y otras no, pero más allá de esa diferencia, he visto que las mujeres unidas tenemos una gran fuerza, ya sea para luchar por nuestros ideales, para meditar o trabajar por unas sociedades más justas.

¿Cómo surgió la idea de empezar Educaislam?

Después de llevar muchos años organizando cursos y conferencias, un grupo de profesionales decidimos crear un espacio en el que pudiéramos enseñar/aprender sobre el islam, de forma objetiva, rigurosa y plural. Es la mejor herramienta para combatir la islamofobia y la ignorancia.

¿Qué te hace luchar cada día por una educación más completa y la conciencia sobre el islam? O mejor dicho ¿qué es lo que te motiva?

De forma egoísta, lo que me aportan mis alumnos y alumnas es mucho más de lo que yo les doy. La educación es una herramienta potentísima para contrarrestar el discurso del odio, tan extendido hoy en día.

¿Por qué eligiste hacer algo tan completo como “educar a la gente sobre el islam”?

Soy profesora y activista, así que para mí ha sido natural que acabara haciendo lo que estoy haciendo.

¿Cuál es el resultado hasta el momento?

Es difícil responder, ya que estamos en un momento de muchos cambios. Diría que con trabajo y paciencia se llega muy lejos. Las redes se van tejiendo, vamos teniendo cada vez más aliados naturales, vamos dándole forma y contenido.

¿Tienes un nuevo proyecto en mente? ¿Cuál?

Muchos. La mayoría tienen que ver con ofrecer un servicio a la comunidad musulmana. Es necesario poner a su alcance todo lo que se ha ido tejiendo y construyendo a lo largo de estos años. Tenemos un gran potencial, entre la comunidad hay jóvenes muy preparados y mujeres muy fuertes. Con las herramientas adecuadas, podemos aportar mucho a nuestra sociedad.

Gracias. 


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La valla. Cien artistas en la frontera sur

Autor: Asociación Pro. De. In. Melilla Fuente: Vimeowpid-cartel-la-valla.jpg1-642x907

‘La valla’, el impactante testimonio gráfico de los emigrantes que intentan cruzar a Melilla

La actriz Amparo Climent expone en Utopic_Us 40 dibujos de los subsaharianos acampados en el monte Gurugú

Valla fronteriza, concertinas, campamentos improvisados, férreos controles policiales… Son imágenes y palabras difundidas hasta la extenuación por los noticiarios que ahora adquieren una inédita dimensión documental y artística con La valla. 100 artistas en la Frontera Sur, una muestra de más de 40 dibujos y escritos realizados por los propios emigrantes subsaharianos y recopilados por la actriz y artista plástica Amparo Climent a lo largo de cuatro viajes a Melilla durante este año 2014. La valla… se podrá visitar en la galería madrileña Utopic_Us (Duque de Rivas 5, metro Tirso de Molina) desde la tarde del 15 de octubre y hasta el 15 de noviembre, con horario ininterrumpido de 10.00 a 21.00 horas.

A lo largo de sus visitas sucesivas al monte Gurugú, Climent fue pidiendo a los allí acampados que expusieran sus sentimientos, vivencias, temores e ilusiones mediante dibujos o cartas. El material recopilado por la artista valenciana constituye un testimonio singular y privilegiado sobre el temor, la angustia, las penurias y el anhelo de libertad con el que conviven estos hombres, asediados por las fuerzas de seguridad pero deseosos de encontrar esperanza en sus vidas. Son dibujos de estilo a menudo naïf y elaborados con materiales elementales, rotuladores o bolígrafos, en trozos precarios de cuartillas o cajas de cartón. Detrás de esos trazos de apariencia infantil se esconden historias impactantes, heridas externas e internas, muchas noches al raso en condiciones infrahumanas. “Estamos aquí solo como un pasaje hacia Europa, no para quedarnos. Aquí hay muchos heridos, brazos rotos, pies torturados. Gracias”, escribe en el anverso de su dibujo Amadou Guindo, uno de los protagonistas de esta exposición insólita y de hondo significado social.

En compañía de la artista Concha Mayordomo, con la que comparte las labores de comisariado, Climent quiso completar el material traído desde las inmediaciones de Melilla con 100 artistas de la Frontera Sur, un centenar de obras en formato rígido, de 33×33 centímetros, elaboradas por artistas plásticos, historiadores, escritores, poetas y otros personajes del mundo de la cultura y la creación. Todos estos artistas enriquecen La valla con sus reflexiones sobre el significado de las fronteras, el abismo entre los mundos, el valor de la solidaridad y otros aspectos sobre los que es imposible dejar de preguntarse al hilo del drama cotidiano que se respira en las fronteras entre África y Europa. El colectivo de mujeres artistas Generando Arte, con cerca de medio centenar de integrantes, se ha involucrado de forma decisiva en esta iniciativa.

Tal vez los cuerpos agotados de muchos de estos hombres no logren cruzar el Estrecho, pero sus miradas, asustadas y anhelantes, sí. Y esas miradas son los cuadros de La valla. 100 artistas en la Frontera Sur, que se pondrán a la venta entre los visitantes de Utopic_Us. Todos los beneficios obtenidos por esta acción irán a parar a una escuela de enseñanzas artísticas en Mali, la Aldea Cultural Jele Kosobe, que en estos momentos se encuentra al borde de la desaparición por falta de recursos.

El proyecto de La valla incluye, más allá de la exposición, una segunda fase con mesas redondas y encuentros sobre aspectos tan candentes como las deportaciones en caliente, los vuelos de la vergüenza o el papel de la Unión Europea y otras instituciones ante esta problemática. La valla también será documentada para que las reproducciones de todos los dibujos, escritos y cuadros puedan emprender un recorrido por otras ciudades españolas, europeas y latinoamericanas.


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Barcos de Paz

paseo-velero-atardecerEste año, uno de nuestros  días más sagrados – en el judaísmo, el islam y el cristianismo – coinciden. Yom Kippur, Eid ul Adha y el día de San Francisco de Asís se celebran hoy, 4 de octubre. Todos ellos representan días de trabajo duro en favor de la paz.

Yom Kipur es el día de la expiación cuando la comunidad pide perdón por sus pecados, a fin de estar al servicio de Dios en el próximo año. Eid ul Adha es la fiesta del sacrificio, cuando Dios le da el carnero a Abraham para que lo sacrifique en lugar de su hijo (para los musulmanes el hijo es Ismael, para los judíos y cristianos, Isaac, pero la fidelidad de Abraham es la misma). Para comer el carnero, hay que reconciliarse con los demás. San Francisco de Asís renunció a la riqueza de su padre para que pudiera estar al servicio de Dios y llegar a todas las personas y toda la Creación.

Las oraciones que siguen son de estos días santos, preciosas para cada uno de nosotros, una fuente de aprendizaje para nosotros y nuestros hijos. Mientras buscamos la orientación de nuestras Escrituras, ofrecemos oraciones de nuestros corazones rotos. Como sucede a menudo en el diálogo interreligioso, nos encontramos con que cada uno de nosotros mejoramos. La bendición judía nos recuerda que la paz viene de Dios. La oración cristiana muestra que nuestra paz es para los demás. La oración musulmana da gracias por este regalo. En todos los casos, nos convertimos en los barcos de paz de Dios.

Ya hemos empezado a trabajar en la oración común.

Islam

Eid ul Adha conmemora la paz que viene a través de la sumisión y el sacrificio por el bien de la aplicación de la voluntad de Dios. Abraham recibe la felicidad de Dios y se le da el título de “Amigo de Dios”, al aceptar fácilmente la llamada a someterse a la voluntad de Dios cuando se le pidió que sacrificara a su hijo Ismael. Los musulmanes también deben pedir a Dios que envíe su paz sobre el profeta Abraham, durante cada una de las cinco oraciones rituales diarias. Además, los musulmanes hacen una súplica de paz durante el “jitam” o el “cierre” de cada oración ritual y es una de las súplicas preferidas del profeta Muhamad.

Oh Al-lah, Tú Eres la fuente original de paz; 
de Ti proviene toda paz y a Ti retorna toda paz.
Por eso, Haznos vivir con paz; y Permítenos entrar en el Paraíso: la Casa de Paz.
Bendito Seas, Señor nuestro, a Quien pertenece toda la Majestad y el Honor.

Cristianismo 

San Francisco de Asís visitó al sultán Malik al-Kamil de Egipto durante las cruzadas. Fue a predicar la paz, pensando que podría ser martirizado. Para su sorpresa, fue recibido como un invitado. Los dos hombres impresionaron a los demás con su vida de fe y oración y empezó una relación entre el Sultán y los franciscanos. Tenemos amigos aún desconocidos. Podemos comenzar con miedo, pero Dios puede darle la vuelta, y mostrarnos un propósito más grande.

La oración atribuida a San Francisco de Asís:

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz.
Que allá donde hay odio, yo ponga el amor.
Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón.
Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión.
Que allá donde hay error, yo ponga la verdad.
Que allá donde hay duda, yo ponga la Fe.
Que allá donde desesperación, yo ponga la esperanza.
Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz.
Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría.

Oh Señor, que yo no busque tanto ser consolado, cuanto consolar,
ser comprendido, cuanto comprender,
ser amado, cuanto amar.

Porque es dándose como se recibe,
es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo,
es perdonando, como se es perdonado,
es muriendo como se resucita a la vida eterna.

Judaísmo

Las bendiciones de la paz: A partir de la Exposición del libro de los Números (Números Midrash Sifrei). Atribuible a la escuela de Rabí Ismael, según la tradición, era un niño durante la destrucción romana del Segundo Templo (70 dC), fue hecho prisionero por los romanos, y más tarde rescatado (fecha desconocida). No sólo fue testigo de una de las tragedias más grandes que cayó sobre su pueblo, sino que también experimentó personalmente la esclavitud y el maltrato. Después de todo eso, se convirtió en un sabio rabínico cuyos puntos de vista son parte de la Misnah (La Misnah es el primer libro sagrado postbíblico del judaísmo rabínico, redactado entre 180 a 220 dC.)

Tan grande es la paz, que el único barco que puede contener bendiciones es la paz.
Tan grande es la paz, que debemos buscarlo incluso en tiempos de guerra.
Tan grande es la paz, que es la recompensa de los justos.
Tan grande es la paz, que se otorga a los amantes de la Torá.
Tan grande es la paz, que se otorga a los humildes.
Tan grande es la paz, que se otorga a aquellos que actúan con justicia.
Tan grande es la paz, que es igual a la totalidad de la obra de la Creación.
Tan grande es la paz, que incluso los que habitan en lo alto necesitan paz. Según está dicho: “Dios pone paz en sus alturas” (Job 25: 2). Si la paz  es necesaria en un lugar donde no existe el odio y la envidia, ¿cuánto más en un lugar donde todos estos atributos faltan? 

Tan grande es la paz, que el nombre del Santísimo es la Paz.

Preparado por

El reverendo Stephen C. Holton – Presidente del Comité Episcopal de Relaciones Musulmanas; Diócesis de Nueva York.

La sra Naz Ahmed Georgas – Directora del Programa, Fe y Asuntos de la Comunidad; Iniciativa de Córdoba.

El Rev. Brian McWeeney – Director de la Oficina de Asuntos Ecuménicos e Interreligiosos, Arquidiócesis de Nueva York.

El sr. Clifford Wolf – Consejo de Administración Comité Interreligioso; Comité Judío Americano, Westchester.

Original en inglés aquí.


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Ha fallecido la activista y escritora Tayyibah Taylor, fundadora de la Revista Azizah

tayibah taylor6Hace un par de días me enteré del fallecimiento de Tayyibah Taylor, una mujer extraordinaria a la que tuve el honor de conocer en 2006 en Nueva York, en la conferencia internacional WISE, que reunía a musulmanas de diferentes puntos del planeta con un objetivo común: aunar esfuerzos en el empoderamiento de las musulmanas. Unos años después volvimos a coincidir en Kuala Lumpur, en la segunda edición de esa misma conferencia, a la que se habían unido muchas mujeres más. Me impactó la firmeza de sus convicciones, a la vez que la empatía  y la dulzura que transmitía a la hora de abordar los distintos obstáculos a los que nos enfrentamos como musulmanas. Siempre impecable, de una elegancia innata, llevó a cabo una importante labor a favor de la paz y la igualdad.  En la revista Azizah, que fundó ella misma, sus compañeras le han rendido un emotivo y justo homenaje: “pionera, emprendedora, líder, activista para el encuentro interreligioso, modelo de conducta, madre, escritora, maestra, hermana y activista por la paz”. Inna illahi wa inna illayhi rayiun. De Él venimos y a Él volvemos.

Tayyibah Taylor fue fundadora editora jefe de la revista Azizah, ganadora de dos Premios Eddie Folio y  New America. Tayyibah fue nombrada una de las 500 personas musulmanas más influyentes del mundo por el think tank de Oriente Medio The Royal Islamic Studies. El Huffington Post la destacó como una de las diez musulmanas americanas que deberíamos conocer. A través de la revista Azizah, proporcionó un vehículo para la voz de las estadounidenses musulmanas, un vehículo que representa sus puntos de vista y experiencias, y rompe estereotipos comúnmente aceptados. Tayyibah combinaba su pasión por la espiritualidad y los asuntos sobre las mujeres con la comunicación para promover las causas de las musulmanas.

IMG_3490-3372Tuvo distintas apariciones en la CNN y otros medios de comunicación para opinar sobre temas de actualidad y tuvo la oportunidad de visitar treinta y siete países de seis continentes. Pronunció múltiples conferencias sobre el Islam y las musulmanas, tanto a nivel nacional como internacional, incluyendo la conferencia sobre el Islam en América en la Harvard Divinity School;  la conferencia sobre el Islam y los musulmanes del siglo XIX en la Universidad Internacional Islámica de Malasia, el Diálogo belga-norteamericano musulmán, el ciclo de conferencias sobre las mujeres de la Cátedra de Sharia y Derecho de la Universidad Islámica Internacional de Islamabad, Pakistán, y el Simposio Fulbright en Perth, Australia. Tayyibah trabajó en varias iniciativas interreligiosas y viajó a Turquía, España, Marruecos, Jerusalén, Grecia y Jordania con varios grupos de judíos, cristianos y musulmanes. En la primavera de 2010, fue una de las ocho personas musulmanas que se encontraron con Su Santidad el Dalai Lama en un evento conjunto islamo-budista y fue invitada al Iftar de la Casa Blanca en agosto de 2011.

Nació en la isla de Trinidad en el Caribe pero creció en Toronto, Canadá y estudió biología y filosofía en la Universidad de Toronto. Vivió en Jeddah, Arabia Saudita durante varios años y asistió a clases en la Universidad Rey Abdul-Aziz de Estudios Árabes e Islámicos.

Tayyibah Taylor participó en la junta directiva de la Atlanta Interfaith Broadcasters, el consejo de administración del Georgia Council for International Visitors y de la junta directiva de la Faith Alliance of Metro Atlanta y el Comité de dirección de WISE, una organización que reúne a musulmanas y líderes mundiales que fomenta la participación de las musulmanas en la ley islámica y los debates contemporáneos.

Tayyibah Taylor fue amada por todos los que la conocieron y trabajaron con ella. Echaremos de menos su rostro amoroso y su actitud positiva. Que Dios tenga misericordia de su alma. Amin. Tenía cinco hijos y cinco nietos.

La janaza (funeral) tuvo lugar el pasado 6 de septiembre en la mezquita Al-Islam de Atlanta. El imam Plemon El-Amin, para quien Tayyibah “fue una mujer precursora, de la que nosotros debemos seguir su ejemplo”, dirigió la congregación de la janaza, con una importante presencia de mujeres. Se puede ver íntegramente a través del siguiente enlace.

 

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La  familia de Tayyibah Taylor pronunció unas emotivas palabras y solicitó la ayuda de todos para colaborar con la Fundación Back to Basics Kids, de la que Tayyibah fue miembro ejecutivo y abogada.

El Mensajero de Allah (pyb) dijo: “no hay ningún/a musulmán/a que muera en la jornada del viernes o la noche del viernes, sin que Allah lo proteja del juicio de la tumba”. Narrado por Ahmad, 6546; al-Tirmidhi, 1074.

Que Allah la haya acogido entre los y las justos/as. Despedida de las hijas e hijos de Tayyibah Taylor durante la janaza.

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Fuente: Azizah Magazine, Aishah Schwartzuseducationtv.com


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Dawah e islamofobia: ¿Romperá el feminismo islámico esa alianza hegemónica?

Hijab-punk

El pasado lunes 22 de julio, leíamos en la prensa que el PSOE de Ceuta había denunciado el contenido de una conferencia emitida por RTVCE[1], por “atentar” supuestamente “contra la dignidad de las mujeres”[2]. Se iniciaron entonces una serie de acusaciones y denuncias mutuas, entre la formación socialista y el conferenciante en cuestión, Malik ibn Benaisa [3], que han desembocado en la ruptura del PSOE de Ceuta de todas sus relaciones con Caballas[4], otra formación ceutí, por haberlo defendido.

Dawah neoconservadora e islamofobia

Se ha visibilizado una batalla político-ideológica, que va mucho más allá de una cuestión local. La atención mediática ha desembocado en un escarnio público del islam y los musulmanes. Debemos preguntarnos por qué la supuesta defensa de los derechos de las musulmanas es utilizada mediáticamente para alimentar los estereotipos, validar unas visiones tremendistas y binarias. A los comentarios de los internautas me remito.

De ahí que muchas musulmanas rechacen formar parte del circo mediático ya que su libertad de expresión está mutilada, esto es, se les da la palabra siempre y cuando cumplan con la función que se les tiene asignada: validar los estereotipos y renegar de su din. Estamos ante una cuestión poliédrica de múltiples aristas.

Al final, de lo que menos se ha hablado es del contenido de la conferencia en sí o solo de forma muy superficial y sesgada. Ningún medio de comunicación ha trasladado el debate al terreno del pensamiento islámico, sobre el esfuerzo interpretativo (iÿtihad), la disparidad de opiniones (ijtilaf), el problema de la autoridad (únicamente masculina), la invisibilización de la contribución de los feminismos islámicos en esos mismos medios, etc. El debate se ha reducido a un patético titular de prensa sobre la “mujer perfumada fornicadora”.

La islamofobia tiene su contraparte de la que se retroalimenta: la dawah neoconservadora, pietista. La invitación contemporánea al islam de ciertos grupos se caracteriza por una postura apologética, reactiva, en algunos aspectos imitadora del fiqh (la jurisprudencia) tradicional pero en otros tantos se aparta de él para hacer una lectura moderna. Estas campañas de “marketing islámico neoconservador” se apoyan en conferencias, producción de una literatura ad hoc, foros, páginas webs, cadenas de televisión, etc.

Contexto histórico y actual

La conferencia que nos ocupa, se inserta en un contexto más amplio de emergencia de cierto islamismo (utilizo el término en el sentido de ‘islam político’), que hace del hiyab y de la defensa de la complementariedad en las relaciones de género, su bandera.

Para entender este auge, debemos tener en cuenta dos puntos de inflexión: los desvelamientos de Argel de 1958 y más tarde, la revolución iraní de 1979.

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Tal y como apunta Zahra Ali:

“Leila Ahmed muestra cómo la manera en que el velo es hoy día definido, redefinido, contestado e incluso reivindicado por lxs propixs musulmanxs, está ligado a su designación en el discurso colonial como símbolo de la naturaleza opresiva, patriarcal y oscurantista del islam.”[5]

Como ya afirmé en un artículo anterior:

“El 13 de mayo de 1958 unas musulmanas subieron a un podio en la plaza del Gobierno de Argel para quemar sus hiyab. El objetivo de esa escenificación era que las mujeres se alinearan con los colonizadores. Se quería transmitir la idea de que el hiyab suponía un peso por ser una parte visible de la tradición y que para liberarse debían quitárselo. Siguiendo esa misma lógica, los musulmanes utilizaron el argumento contrario: había que resistir a la colonización y al quitarse el hiyab, se destruía una tradición, un pasado, una identidad. (…).[6]

“El intento de universalizar los derechos de las mujeres, en oposición a una supuesta tradición misógina per se, ha provocado el rechazo frontal al feminismo por parte de cierto sector musulmán tanto en Europa como en los países de mayoría musulmana y ha reforzado a su vez el fundamentalismo patriarcal[7]. Los discursos a favor de la “liberación de las pobres musulmanas” han servido para justificar el saqueo de los países invadidos. Las musulmanas están enfrentadas, por lo tanto, a una doble opresión: económica (neoliberalismo) y política (fundamentalismo religioso).”[8]

La imposición del hiyab en el Irán revolucionario va a provocar un efecto paradójico. Mientras que miles de mujeres iraníes (con y sin hiyab) salieron a las calles el 8 de marzo, día internacional de la mujer, para protestar contra la imposición vestimentaria y por el evidente uso político que se le dio[9], en otros países de mayoría musulmana las mujeres se sintieron identificadas con lo que consideraban una revolución del pueblo contra la tiranía y decidieron adoptar el hiyab de manera voluntaria.

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En Europa nos encontramos en un contexto desfavorable para entender los diferentes matices, históricos, sociológicos, culturales, espirituales y políticos, que suponen la incorporación de un tipo de vestimenta, detrás de la cual hay una gran variedad de experiencias y comprensiones de la misma.

Las leyes coercitivas desveladoras se enfrentan a una reivindicación política fuerte, subversiva, rebelde ante la intromisión de las distintas administraciones, que quieren controlar los cuerpos de las musulmanas a través de la homogeneización de la apariencia física.

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En España, concretamente, nos encontramos en pleno retroceso de los derechos conseguidos gracias a las históricas luchas feministas: derecho al aborto, a la inseminación artificial, etc.

Por lo tanto, en un contexto en el que hay una progresiva pérdida de derechos, en el que los sectores más reaccionarios imponen su ideología al resto de lxs ciudadanxs, en un contexto en el que la demonización del islam se ha banalizado y en el que el hiyab (y, por extensión, el niqab y el burka) está maldito en el espacio público, era de esperar que cuatro citas entresacadas de una conferencia, iban a ser muy útiles para confirmar lo que ya sabían algunas feministas y los oportunistas: “que el islam oprime a las mujeres”.

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Análisis de la conferencia

La conferencia que nos ocupa, a pesar de que se titule “Las reinas del islam, perlas de las cuatro grandes mujeres en la historia”, no presenta a ninguna reina, en un sentido estricto, sino más bien metafórico.

La intervención se divide en tres partes:

  1. Una primera parte a modo de introducción, en la que se compara el trato dado a las mujeres por parte del cristianismo y del islam.
  2. Una segunda parte en la que se recogen breves pinceladas de las biografías de las grandes figuras femeninas del islam.
  3. Las condiciones para entrar en el jannah (el paraíso).

I. En la primera parte se aporta una serie de datos que intentan demostrar que mientras que en Europa el cristianismo no consideraba a las mujeres como seres humanos o se debatía sobre si eran demonios o no, el islam llegó para defender sus derechos (ya no se enterrarán vivas a las niñas, podrán heredar, estudiar, elegir esposo libremente, etc.).

Se trata inevitablemente de una postura reactiva ante las acusaciones de cierto sector islamófobo que acusa al islam de ser una religión misógina per sé.

Islamophobia

Sin embargo, los historiadores no tienen una visión tan idílica, ni mucho menos apologética, sobre la materialización de lo que en un principio fue un mensaje revolucionario y liberador. A pesar de que existan desacuerdos profundos sobre el papel del islam en las vidas de las mujeres, hay dos puntos en los que los estudios sobre el islam y el género convergen[10]:

  1. Los textos de la Revelación y el Profeta (pyb) solo modificaron una parte de las prácticas patriarcales de la época de la Revelación (siglo VII) pero no otras (como la poligamia y el divorcio unilateral). Las reformas fueron interrumpidas con la muerte del Profeta (pyb).
  1. Cuanto más nos alejamos de la época de la Revelación, más marginadas están las mujeres y menos influencia política tienen.

A lo largo de la intervención no aparece ninguna crítica sobre la vulneración de los derechos de las mujeres en la actualidad, sobre cómo se cometen injusticias en nombre del islam, justificadas a partir de una interpretación patriarcal de las fuentes del islam.

En una interesante entrevista de Ziba-Mir Hosseini apunta que:

“El retorno a las interpretaciones pre-modernas de la sharia, con todas sus restrictivas leyes sobre y para las mujeres [reivindicadas por el “islam político” fue lo que] originó la aparición del feminismo islámico, criticando a los islamistas por combinar islam y sharia con un burdo patriarcado y por defender que el sistema patriarcal fue un mandato divino. Esas mujeres musulmanas se enfrentaron a las horribles leyes que los islamistas deseaban imponer en nombre del islam, y así comenzaron a exigir la justicia y la igualdad que su propia comprensión del Corán les condujo a creer era central en el Islam.”[11]

¿En qué se diferencian, entonces, las denuncias que se hacen desde ciertos sectores feministas laicos, que en algunos casos se utilizan para demonizar al islam, con las que hacemos las feministas musulmanas? A partir de la constatación objetiva de la situación discriminatoria que viven muchas musulmanas, llegan a la conclusión de que se debe a que el islam es patriarcal per sé, por lo tanto, no hay liberación posible dentro del marco religioso. El problema es que en sus análisis parten de una premisa errónea ya que confunden el Corán, un mensaje espiritual para todas las mujeres y hombres, con las leyes humanas que se codificaron en la Edad Media (en el siglo XIII se cerraron las puertas del iÿtihad, el esfuerzo interpretativo).

Islamic-feminism

Es necesario que cada vez haya más eruditas musulmanas que contribuyan en la creación de conocimiento religioso que permita desarrollar estrategias holísticas para crear un cambio social positivo. Esto supondría una afirmación de la autoridad de las mujeres frente al exclusivismo masculino actual.

II. La segunda parte gira en torno a cuatro grandes figuras femeninas de la historia del islam: Maryam, Asia, Jadiya y Fatima (además se habla de Aisha y Rumaysa bint Milhan alias Umm Sulayma). Para justificar esta elección se alude al siguiente hadiz:

“Muchos entre los hombres han logrado la perfección pero entre las mujeres ninguna alcanzó la perfección excepto Maryam, la hija de ‘Imran, y Asia, la esposa de Faraón. Y la superioridad de Aisha respecto del resto de las mujeres es como la superioridad del Zarid (comida tradicional árabe) respecto del resto de las comidas.” Sahih Al-Bujari- Volumen 5 (Libro 62)

Algunas versiones también agregan “… y Jadiya hija de Juwaylid y Fatima hija de Muhammad.” (Narrado por at-Tabarani).

Creo que es importante abordar algunas cuestiones centrales respecto a este hadiz (dicho del Profeta, pyb): ¿por qué solo cuatro mujeres frente a “muchos hombres”? ¿Qué significa “lograr la perfección”? ¿Las mujeres de épocas posteriores podrán alcanzar la perfección? En caso negativo ¿significa eso que serán eternamente imperfectas? ¿Qué alcance tienen los ahadiz?

Malik ibn Benaisa solo nos dice que “tenemos que verlas como personas que se acercaron al islam, mejores que muchos hombres. Y hay muchas que sirven como ejemplo para todas las musulmanas del mundo”. Omite mencionar que hay diferentes opiniones respecto a la “perfección” de las mujeres. Algunos sabios decían que hacía referencia a la profecía:

“Efectivamente, una serie de exégetas de gran peso defendieron la profecía femenina[12], entre los que destacan Ibn Hazm, Ibn ‘Arabi, Al Ashari, Ibn Hajjar, Al Qurtubi. Se apoyaron en una comprensión inclusiva del término ‘rijal’ (hombres), entendido como el género humano. Al Ashari afirmaba que había habido hasta seis profetisas: Hawwa (Eva), Sara (la madre de Isaac y mujer de Ibrahim), Umm Musa (la madre de Moisés), Hagar (la madre de Ismael y mujer de Ibrahim), Asia (la mujer de Faraón) y Mariam (la madre de Isa (Jesús)).[13]

Estas voces disidentes han sido ocultadas, marginadas y se ha establecido un aparente consenso en torno a la imposibilidad del acceso a la profecía de las mujeres. De ello se infiere la siguiente conclusión: que la mujer tiene un estatuto inferior al hombre y que, por lo tanto, no puede ser un modelo ideal para todos los seres humanos.”[14]

En el imaginario tradicional, las mujeres ideales son aquellas que cumplen unas funciones precisas y validan la complementariedad de los sexos. De ahí que la mención de esas mujeres virtuosas se utilice de manera sesgada para reforzar esa visión: ¿si fueron buenas amantes, protectoras, piadosas, compasivas, pacientes para con sus maridos, no lo debería ser el resto de mujeres imperfectas, para parecerse a ellas?

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¿Qué pensaría la audiencia de la conferencia al conocer la biografía de una de las místicas más grandes del islam, que fue esclava, flautista y prostituta y rechazó numerosas ofertas de matrimonio porque lo único que le interesaba era su amor absoluto e incondicional hacia el Amado?

“Dios mío, si te adoro por miedo al infierno, quémame en él. Si te adoro por la esperanza del paraíso, exclúyeme de él. Pero si te adoro sólo por Ti mismo, no apartes de mí Tu eterna Belleza.”[15]

Las “reinas del islam” desaparecen del relato de Benaisa. No sabemos nada de Bilqis, la reina de Saba, de las soberanas sulayhíes: la gobernadora fatimí de finales del siglo IX y principios del X Sitt al-Mulk (La dama del poder); de la esposa del rey almorávide Yãsuf b. Tašf§n, Zaynab al-Nafzawilla (s. XI); de la sultana mameluca Radiyya y la ayyãbí Šaíarat al-Durr en el s.XIII; de ‘A’iša al-Hurra o Sultana madre de Boabdil (s. XV); de al-Sayyida al-Hurra, gobernadora de Tetuán en el siglo XVI y de otras soberanas musulmanas de los siglos XIII a XVII de Mongolia, Maldivas e Indonesia.[16]

Como vemos, las breves biografías de algunas grandes mujeres del islam son utilizadas para validar unas relaciones de género desiguales. No se menciona el papel político que jugaron, su grandeza espiritual para todos los y las creyentes (excepto una brevísima mención sobre Maryam), cómo tenían entidad propia, más allá de ser madres de, hijas de o esposas de.

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III. La última parte es una guía de conducta de la buena musulmana para poder entrar en el paraíso, en forma de amonestación: “¿quieres ser una mujer del jannah (del paraíso)?”. El uso retórico de la segunda persona del singular interpela a las oyentes directamente. Y a continuación se enumeran las cualidades que debe tener.

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Esta última parte es la más problemática porque pasamos de una visión supuestamente idílica (aunque ya hemos visto que con el fin de validar unos roles tradicionales), desde un enfoque pseudohistórico del islam, a su implementación en la actualidad, respecto a cómo deben comportarse las musulmanas con sus maridos:

  • Debes tener tawakkul, confiar en Al-lâh. En el ejemplo utilizado se critica a las mujeres que se sienten desbordadas cuando tienen que asumir un imprevisto en su casa, como es la invitación de amigos por sorpresa.
  • Tienes que ser inteligente. El ejemplo que se utiliza es para discernir lo que es correcto en cuestiones de ibada (obediencia y sumisión a Al-lâh).
  • Tienes que ser conformista. No debes quejarte a tu marido ni ser avariciosa. “La que no para de quejarse, frena al marido, sus proyectos”.
  • Debes ser una buena consejera para tu marido.
  • Debes cuidar el honor de tu marido.
  • Debes usar el hiyab para proteger el honor de tu marido.
  • Tienes que tener la certeza de que Al-lâh te está observando (en el sentido de que viene a refrendar todo lo anterior).

Cada una de estas “cualidades” se apoya en ejemplos machistas y prejuiciosos hacia las musulmanas de cosecha propia: “muchas mujeres se ponen como locas cuando no tienen suficiente comida si el marido invita a mucha gente”, “la que se queja obstruye la ambición del marido por ser mejor”, cuando las mujeres malmeten “es un consejo del Shaytan (Satán) ”, etc.

Esa guía de buena conducta para entrar en el paraíso no se basa en ninguna fuente islámica. Veamos lo que nos dice el Corán:

Al-lâh ha prometido a los creyentes y a las creyentes jardines por cuyos bajos fluyen arroyos, en los que estarán eternamente, y viviendas agradables en los jardines del edén. Pero la satisfacción de Alá será mejor aún. ¡Ése el éxito grandioso! (Corán 9: 72)

“En cambio, los que hayan creído y obrado bien se alojarán en los jardines del paraíso” (Corán 18: 107)

“¡Bienaventurados los creyentes,

que hacen su azalá con humildad,

que evitan el vaniloquio,

que dan el azaque,

que se abstienen de comercio carnal,

salvo con sus esposas o con sus esclavas en cuyo caso no incurren en reproche,

mientras que quienes desean a otras mujeres, ésos son los que violan la ley -,

que respetan los depósitos que se les confían y las promesas que hacen,

que observan sus azalás!

Ésos son los herederos

que heredarán el paraíso, en el que estarán eternamente.” (Corán 23: 1-11)

Al-lâh ha preparado perdón y magnífica recompensa para los musulmanes y las musulmanas, los creyentes y las creyentes, los devotos y las devotas, los sinceros y las sinceras, los pacientes y las pacientes, los humildes y las humildes, los que y las que dan limosna, los que y las que ayunan, los castos y las castas, los que y las que recuerdan mucho a Al-lâh.” (Corán 33: 35)

“…y quienes hayan hecho un bien, hombre o mujer, y sean creyentes, entrarán en el Jardín y allí se les recompensará sin medida”. (Corán 40:40)

Hay muchas otras menciones en el Corán sobre quiénes entrarán en el jannah (el paraíso). No hay distinción alguna por razón de sexo, se insiste en las buenas obras, tanto para ellos como para ellas, en no hacer shirk (no asociar nada ni nadie a Al-lâh), en tener taqua (conciencia de la presencia de Al-lâh) y en respetar los pilares del islam. Nada que ver con el listado de la buena musulmana evocado más arriba. No se trata de una “guía” coránica sino de una concepción decimonónica de la familia.

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Las lecturas tradicionales parten de la base de que hay una distinción sexual primigenia, lo que implica que se tengan roles diferenciados socialmente. Sa’diyya Shaikh, feminista sudafricana, piensa que es fundamental “recuperar la comprensión comprehensiva de la naturaleza de los seres humanos, según el marco sufi de Ibn ‘Arabi (…). Las cuestiones de género no deben ser consideradas únicamente en relación a los derechos sino en un nivel fundacional.” [17]

Cada criatura contiene en sí un lado masculino y otro femenino, por lo que no hay que identificar lo masculino con los hombres y lo femenino con las mujeres. Se trata de cualidades dinámicas, lejos de traducirse, como se ha hecho tradicionalmente, en formulaciones de género estáticas y jerárquicas, con la consiguiente sumisión de las mujeres en el plano social.

La conferencia termina con un excurso sobre el hiyab y la apariencia física, “una de las cualidades que te abrirán las puertas del paraíso.” Aquí aflora la jerga neoconservadora en todo su esplendor (haram (prohibido), fitna (discordia), zina (fornicación, adulterio), honor, fornicadora, sagrado, etc.).

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Aparecen dos ideas principales:

  1. El supuesto consenso sobre la obligatoriedad del uso del hiyab.
  2. Una crítica al hiyab fashion.

Es cierto que una mayoría de ulemas piensa que el hiyab es una obligación para las musulmanas púberes, sin embargo hay voces disidentes que rompen con ese aparente consenso que señalan que se trata de una interpretación humana y que, por lo tanto, está sujeta a otras posibles lecturas. Entre otros destacan Sheij Mustafa Mohamed Rashed, Mohamed Talbi, Mahmoud Azab, Gamal Al Banna, etc. [18]. Todos ellos coinciden en que en el Corán la palabra “hiyab” aparece ocho veces y ninguna de ellas hace referencia al pañuelo para cubrir el pelo, sino que tiene un claro sentido de “cortina” (7: 46, 17: 45, 19: 17, 33: 53, 38: 33, 41: 5, 42: 51, 83: 15). Según estos ulemas, se trataría de un doble contrasentido: lingüístico y de objetivo. Lingüístico porque el Corán no habla nunca de pañuelo para cubrir el pelo, y de objetivo, puesto que si en sus orígenes se asociaba a la liberación y protección de las mujeres que se convertían al islam, hoy en día produce más bien el efecto contrario al deseado ya que son víctimas de islamofobia en Occidente y no las protege de los acosos sexuales (véase los abusos perpetrados contra mujeres veladas en Egipto, por ejemplo) [19]. Sheij Zaki Badawi emitió una fatua (pronunciamiento legal) para las musulmanas de Gran Bretaña, dispensadas de llevar hijab, con el objetivo de no sufrir agresiones islamófobas [20].

La crítica al hiyab fashion tiene que ver con la reapropiación de las mujeres de una vestimenta en la que se ha desactivado el componente neoconservador, según el cual sirve para “proteger el honor de su marido”. Las usuarias del hiyab fashion suelen ser jóvenes, muchas de ellas no están casadas y subvierten la tradición[21]. El hiyab pasa a ser un accesorio de moda, a juego con los zapatos y la ropa, y no una prenda de castidad. Es vistoso, de colores, irrumpe con fuerza ante el uniforme monocolor saudí o iraní, de ahí que no esté bien visto por ciertos ulemas que ven cómo se resquebraja su autoridad y pierden el control sobre los cuerpos de las mujeres.

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El tema nos lleva a una reflexión más profunda sobre si es un acto revolucionario que permitirá a las mujeres hacer lo que quieran con sus cuerpos, sin que los hombres les dicten “si son buenas o malas musulmanas”, o si se trata de la creación de un nuevo producto de consumo en el mercado de la moda.

Me parece interesante el aspecto rompedor del hiyab fashion, acorde con unos valores inspirados en cierta medida en la tradición musulmana, pasada por el filtro de la moda actual, que ha dado como resultado una nueva estética. En mi opinión, el problema radica en la imagen que la industria de la moda quiere proyectar sobre las usuarias, la cual no se corresponde con la imagen real: todas son jóvenes, blancas, delgadas y la mayoría aparecen retratadas con poses sensuales. Es decir, se vuelve a cosificar a las mujeres, esta vez, tapadas.

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Conclusión

Hemos visto que la mayoría de las disposiciones discriminatorias se basan en los ahadiz, en su descontextualización y uso a la hora de legislar sobre una realidad que ha cambiado. En el debate feminista islámico aparecen dos posturas diferentes: una opta por rechazar todos aquellos ahadiz que contradigan el Corán (Fatima Mernissi) y otra acepta que algunos ahadiz puedan ser verídicos pero defiende que hay que tenerlos en cuenta dentro de un contexto histórico, como reflejo de una mentalidad patriarcal (Saddiya Shaikh, Leila Ahmed). De esta manera se evita caer a su vez en una visión esencialista de la religión. Es decir, los ahadiz no pueden ser tomados como fuente para legislar sobre los derechos de las mujeres, sino que son descriptivos de una época determinada. El hecho de no tener en cuenta esta cuestión central, supone atentar contra el mensaje divino, que promueve la justicia y la igualdad de los seres humanos.

El androcentrismo no es equivalente a la misoginia, pero es problemático para lxs intérpretes que se ocupan de cuestiones relacionadas con el género y la justicia.

Tal y como apuntaba al inicio del texto, la dawah neoconservadora y la islamofobia se necesitan, se retroalimentan, y tienen sus propios canales de difusión que llegan a muchas personas. En este caso, una televisión pública no ha respetado las reglas básicas de “territorialidad”: el discurso de la mezquita ha encontrado un nuevo púlpito; de ahí que la polémica haya sido mucho mayor.

islamic feminism

Es deseable y necesario que los medios de comunicación visibilicen las voces diversas de las musulmanas y que no las inviten únicamente para hablar de pañuelos y perfumes, sino que puedan participar en los debates que nos atañen como ciudadanas comprometidas socialmente. La contribución de las feministas musulmanas sobre las cuestiones abordadas en la conferencia y muchas otras, permitirá romper esa alianza hegemónica que, por un lado, valida los estereotipos sobre las musulmanas y fomenta la islamofobia, y por otro, refuerza el patriarcado.

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[1] “Las reinas del islam” por Malik ibn Benaisa http://www.youtube.com/watch?v=Rnc0vRP4GsY

[2] “El PSOE denuncia la emisión de contenidos “atentatorios contra la dignidad de las mujeres” en RTVCE” http://www.ceutaldia.com/content/view/95912/29/

[3] “Lo del perfume y la fornicadora es para condenar la seducción ilícita” http://www.elmundo.es/elmundo/2013/07/24/espana/1374654288.html

[4] “El PSOE rompe relaciones con Caballas, formación a la que acusa de estar aliada con el PP” http://www.ceutaldia.com/content/view/95925/1/

[5] Zahra Ali “Descolonizar, liberalizar y liberar el feminismo”. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=154531

[6] Andújar, N. “Realidades y retos de las musulmanas en Occidente” in La teología feminista: escuchar, comprender y responder en un mundo secular y plural. (Leuven: ESWTR, 2012)

[7] El balance de las invasiones neoconservadoras es muy negativo para las propias musulmanas ya que no solo no se ha mejorado su situación sino que además se ha reforzado el patriarcado. Malalai Joya, joven parlamentaria afgana, exiliada a EEUU, ha denunciado las alianzas entre las fuerzas extranjeras y los jefes de los clanes en el caso de Afganistán en detrimento de los derechos de las mujeres  al otorgarles un mayor poder a los jefes de los clanes. http://www.malalaijoya.com

[8] Íd.

[9] “8 de marzo de 1979, mujeres iraníes se manifiestan contra la ley que impone el hiyabhttp://www.youtube.com/watch?v=pxGYLk92edY

[10] Véase la ponencia de Ziba Mir Hosseini, presentada en la Conferencia Internacional Musawah, celebrada en Kuala Lumpur (Malasia) en 2009, titulada “Towards Gender Equality: Muslim Family Laws and the Shari’ah” http://www.musawah.org/docs/pubs/wanted/Wanted-ZMH-EN.pdf

[11] Yoginder Sikand “Comprendiendo el feminismo islámico”. Entrevista a Ziba Mir-Hosseini. http://www.webislam.com/articulos/38231-comprendiendo_el_feminismo_islamico.html

[12] Aunque estaban a favor de la profecía de las mujeres, establecieron una distinción entre nubuwwa (profecía) y risala (‘mensajería’); ésta última estaba reservada a los hombres.

[13] Freyer Stowasser, B. Women in the Qur’an, Traditions, and Interpretation. (Nueva York: Oxford University Press, 1994)

[14] Andújar, N. “Feminist Readings of the Quran: Social, Political, and Religious Implications” in Muslima Theology:  The Voices of Muslim Women Theologians. (Frankfurt: Peter Lang Editions, 2013)

[15] María Tabuyo Ortega “Rabi’a y el sufismo” http://www.webislam.com/articulos/36283-rabia_y_el_sufismo.html

[16] Mernissi, F. Las sultanas olvidadas. (Barcelona: Muchnik Editores, 1997)

[17] Sahikh, S. Sufi narratives of intimacy. Ibn ‘Arabi, Gender and Sexuality (Chapel Hill: The  University of North Carolina Press, 2012)

[18] Sheij Mustafa Mohamed Rashed  “Hijab is not and Islamic duty” http://www.moroccoworldnews.com/2012/06/45564/hijab-is-not-an-islamic-duty-scholar/

Mohamed Talbi “Que dit le Coran sur le voile ? L’islam n’est pas voile”  http://mohamedtalbi.com/le-coran-sur-le-voile-femme/

Mahmoud Azab “Le voile en islam. Ce que dit le Coran”  http://www.oulala.net/Portail/spip.php?article1263#nb1

Gamal al Banna “Wearing of hijab not required by Coran: Egyptian scholar” http://www.dailytimes.com.pk/default.asp?page=2006%5C08%5C13%5Cstory_13-8-2006_pg1_4

[19] Josh Shahryar “El mito de cómo el “hiyab” protege a las mujeres de las agresiones sexuales”

http://renostan.wordpress.com/2012/09/10/el-mito-de-como-el-hiyab-protege-a-las-mujeres-de-las-agresiones-sexuales/

[20] Sheij Zki Badawi  “Take off hijab to avoid harm: UK Muslim scholar” http://www.therevival.co.uk/forum/general/164

[21] Salomé García “Las egobloggers reivindican el velo islámico” http://smoda.elpais.com/articulos/las-egobloggers-reivindican-el-velo-islamico/3190


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“La lectura de quienes quieren prohibir el niqab es la misma que la de los fundamentalistas que validan por encima de todo su uso”

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Fuente original: Directa Autora: Mariana Cantero / @cantero_mariana

Natalia Andújar, miembro de Junta Islámica, nació en Barcelona, es feminista y musulmana. Profesora universitaria, Andújar se casó con un senegalés y adoptó su religión. Vivió en Francia durante unos diez años, donde se dedicó a la docencia; ahora ejerce como directora del Centro de Formación Educaislam y trabaja para empoderar a la mujer musulmana, intentando propiciar lecturas igualitarias del Corán y tejiendo redes que conecten y hagan más visible las diferentes realidades de las mujeres musulmanas.

¿Cómo valora la prohibición del uso del burka y el niqab en el espacio público?

No me sitúo en el plano del debate burka sí-burka no; yo me posiciono radicalmente a favor de las mujeres y de mejorar su situación. Creo que se trata de un falso debate, el de la vestimenta. Me posiciono en contra de cualquier ley que quiera legislar sobre la manera de vestir de las mujeres. Ninguna administración, ya sea autonómica o estatal, debe prohibir tanto el hecho de ponerse el pañuelo como el de quitárselo. Creo que cada mujer es libre de vestir como quiera y tomar decisiones, al margen de que haya sectores que puedan no estar de acuerdo. Si realmente el debate se plantea desde una visión feminista de que no debe haber  prendas que opriman a las mujeres, o que sean un reflejo de una mentalidad machista radical, entonces debería hacerse extensivo a toda la ropa. De hecho yo no he visto a ninguna mujer en España que utilice el niqab. Y menos aún el burka, que es un traje tradicional que podemos afirmar que se ha modernizado con los talibanes, pero que es parte del folklore tradicional que no tiene nada que ver con el islam en sí. Si  planteamos un debate a fondo sobre hasta qué punto la vestimenta y la imagen son un reflejo de la sociedad patriarcal, tenemos que ampliar el debate y valorar también las minifaldas, los tacones, los escotes, el pañuelo, las cirugías estéticas, las dietas, la anorexia y la bulimia. Se puede valorar todo esto, pero también entiendo que el debate debe ser en sentido laico, porque una visión feminista debe ser laica en un sentido inclusivo. Como feministas tampoco podemos afirmar de manera radical que un niqab o una minifalda son prendas machitas; dependerá del uso y la simbología de le dé cada usuaria.

El discurso mayoritario establece que las mujeres no quieren llevar el burka o niqab, las cosifica al argumentar que se las obliga…

Si nos preocupamos por preguntar por qué hay mujeres que llevan el niqab, si hablamos de la inmensa mayoría, de España y Europa (no hablo de Irán, Afganistán o Arabia Saudí), que es lo que nos afecta  a nivel legal, ya que hablamos de leyes que se debaten aquí, me consta que hay estudios estadísticos en Francia e Inglaterra que han registrado un aumento del uso del pañuelo integral por razones políticas. Es decir, que a partir de la aplicación de una serie de leyes que prohíbe su uso en estos países, ha habido una reacción más favorable entre las mujeres musulmanas al uso de este tipo de vestimenta. Por eso digo que es un uso político, porque son mujeres que se quieren enfrentar a un Estado que les quiere decir de manera impositiva cómo se deben vestir. Se registra un aumento exponencial ante las leyes de prohibición; antes había menos niqabs, es una reacción. Estas mismas estadísticas registran un alto porcentaje de mujeres conversas, que no han ‘importado’ una manera de vestir típica de sus países de origen, sino que son francesas jóvenes y solteras, sin un marido que las tutele, que deciden hacerlo. Para una mujer occidental, digamos, llevar este tipo de vestimenta es una decisión radical, porque los pañuelos integrales son muy rompedores en ese sentido, no solo porque impiden una comunicación normal, sino porque también son una barrera. Debemos profundizar, pero pueden entrar en juego cuestiones psicológicas, de desconexión con la familia, de pertenencia a un grupo, a una determinada tribu urbana… es un tema muy complejo y no se puede simplificar diciendo que son mujeres sumisas. No niego que no haya mujeres a las que se les obliga, pero eso también pasa en determinados trabajos en los que tienes que llevar falda o escote porque tienes que vender una imagen. O sea, hay  situaciones en las que la sociedad te obliga a hacer ciertas cosas, pero el debate debería centrarse en el problema de la ley. No podemos decirles a las mujeres cómo deben vestirse, y además tenemos que pensar si eso les beneficiará o les perjudicará.

Hay quien dice que la implementación de la ley condena a ciertas mujeres a vivir en el espacio privado…

Pienso que, por mi experiencia al haber vivido en Francia, que sí, que (la ley) perjudicará a ciertas mujeres, porque incluso desde el punto de vista del discurso paternalista que las victimiza, lo peor que se puede hacer es castigarlas a volver al ámbito privado de su casa. Si estamos en contra de la opresión de las mujeres, de que sean sumisas, entonces no debemos castigarlas, no debemos decirles ‘quedaos en casa porque si salís a la calle os pondrán una multa’. No se abren puertas así, sino que se cierra la salida al exterior. Creo que, antes de llegar a este extremo, porque debe ser muy duro recibir este mensaje de la sociedad, el enfoque correcto es de la pedagogía, llevar a cabo campañas de sensibilización, intentar desmontar la idea de que el niqab es un pilar del islam, porque no lo es, no es una vestimenta religiosa. Hay un consenso dentro del islam en que no hay ninguna obligación de que las mujeres se cubran la cara y esto se debe comunicar. También se debe tener en cuenta a los miembros de las comunidades musulmanas en esta tarea, es un trabajo a largo plazo y pedagógico. La ley es contraproducente, también, no solo porque propicia la desconexión del espacio público, sino porque supone poner obstáculos a la vida cotidiana de las mujeres, para que trabajen, lleven a los niños a la escuela, etc.

También hay quien dice que en el fondo el objetivo es asimilar otras culturas e invisibilizarlas. Al fin y al cabo, motivos políticos..

Sí, a mí me han llegado comentarios a favor de la prohibición que me han hecho pensar que la última preocupación de los que apoyan este tipo de leyes es la situación de las mujeres. Es intolerable. Tienen como una especie de fobia visceral a la prenda en sí, pero no se preguntan qué piensan las mujeres que la llevan, ni siquiera han hablado con ellas. Hablan en su nombre. Salvando las distancias, es como ese discurso misógino que dice que si llevas minifalda te pueden violar, porque provocas. Supone no tener ningún tipo de conocimiento del otro, pensar que si llevas una prenda eres de una manera y te pasan ciertas cosas. ¿Y en nombre del islam? ¿Quién es el islam? Yo no lo conozco, conozco a señores que son musulmanes machistas, así como a católicos machistas. La lectura de los que quieren prohibir el niqab es la misma que la de los fundamentalistas que validan por encima de todo su uso. Lo que tenemos que hacer es tener en cuenta lo que piensa la inmensa mayoría de musulmanes. Pero lo que pasa es que este tipo de leyes acaba teniendo mucho eco mediático y genera un debate que antes no existía. No hay ninguna campaña previa de comunidades musulmanas en Europa que defiendan su derecho a llevar el niqab. Nunca había existido, porque no es una prioridad, ni un dogma, ni un pilar del islam. Esta defensa,  que causa que surjan detractores y defensores radicales, se genera cuando se establecen leyes coercitivas. Es el efecto espejo.

El argumento de la liberación de la mujer también se ha utilizado para cometer actos colonialistas…

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Sí. Por ejemplo Francia, en la guerra de independencia de Argelia, llevó a cabo unas puestas en escena de desvelamientos públicos. Eran como escenificaciones que se hacían en medio de una plaza. Los militares cogieron a nativas y les quitaron el pañuelo con el argumento de que así se quitaban de encima la opresión del islam. Pero eso implicaba, para las argelinas, o emanciparse según unos parámetros occidentales o defender la propia tierra, el símbolo de la tradición. Con lo cual hablamos de un uso político del pañuelo: era una manera de rebelarse, de decirle al opresor [al ejército francés], al colonizador, que las mujeres resistían. Esta lectura de la mujer musulmana como sumisa, se debería contextualizar entonces; no es que no haya, sino que el tema es mucho más complejo.

¿En qué países musulmanes podemos decir que la mujer está oprimida?

Por ley se obliga a las mujeres a vestir con niqab en Arabia Saudí e Irán. En Afganistán, a pesar de que el uso del burka se ha relajado después de la invasión norteamericana, siguen llevándolo para protegerse. En el resto del mundo, en África, Asia, el sudeste asiático, en ningún país se obliga por ley a usar el pañuelo. Se habla de la reciprocidad sobre abrir locales de culto, se dice que si no se construyen iglesias en los países musulmanes, por qué aquí tenemos que construir mezquitas. Pero los derechos fundamentales introducidos en la Constitución no se pueden negociar de esta manera. ¿Cómo podemos exigir que en estos tres países no se obligue a usar un pañuelo integral si aquí obligamos a que no lo lleven?

Sin embargo este discurso muchas veces es electoralista…

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Sí, la prohibición se esconde bajo una ley por supuestos motivos de seguridad, porque no pueden decir que es por motivos religiosos porque atentaría contra la Constitución. Con el argumento de que no forma parte de nuestra tradición tampoco, porque hay fotos de la Semana Santa a finales de los ’50 en Barcelona con penitentes completamente veladas. Entonces, queda el tema de la seguridad; pero el debate no se hace en relación a los motoristas que utilizan pasamontañas en invierno o a las fuerzas de seguridad que no se identifican cuando están agrediendo a la población civil en las manifestaciones. De hecho, en Francia se ha implementado esta ley con excepciones: por razones profesionales (bomberos, médicos) si es una expresión tradicional o cultural (carnaval, penitentes de Semana Santa) o por cuestiones de salud (mascarillas) y al final únicamente son unas pocas musulmanas las que no se pueden tapar la cara. No tengo ninguna duda de que en Catalunya saldrán muchas excepciones. Hay una tendencia islamófoba, porque quienes quieren prohibir el niqab ni siquiera quieren defender a las mujeres. No todas las musulmanas son sumisas, hay muchas universitarias, pero los problemas se visualizan cuando aparece un pañuelo en un barrio periférico. Esa gente se preocupa por que lo que ellos identifican como “islam” no aparezca de ninguna manera representado en el espacio público, no por las mujeres.

¿Cómo se puede empoderar a la mujer musulmana en nuestras sociedades?

Creyendo más en ella, abriendo debates horizontales, dándole una mayor visibilidad, mostrando mujeres en los medios que rompan los estereotipos, debemos creer más en la potencialidad de las propias mujeres. Se debe mostrar la pluralidad y creer que son ellas mismas quienes pueden dar las respuestas más adecuadas a su realidad. Si llevamos a cabo iniciativas en las que la propia comunidad a la que nos dirigimos no está incluida, entonces no se involucrarán. Creo que se deben reforzar las alianzas y las redes, caminar juntas,musulmanas y no musulmanas. De hecho, en la gran familia feminista se expulsan a menudo a las musulmanas. Por lo que la inclusión es muy importante, más allá de los dogmas, incluso los feministas.