Natalia Andújar

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¿Es el etnocentrismo malo para las mujeres?

weallcandoitFuente: Pikara Magazine – Natalia Andújar

En un contexto convulso; en plena ebullición y transformación de los movimientos feministas, nos encontramos con interminables debates, fracturas internas y agendas encontradas, en el que el feminismo hegemónico lucha por mantener su hegemonía, utilizando parte del argumentario y de las estrategias patriarcales, desacreditando a los feminismos disidentes y presentándose como única voz autorizada.

Se trata de un feminismo dogmático, en un contexto de lucha de autoridad. Celia Amorós se erige en una de las voces autorizadas por la academia feminista para la que “el multiculturalismo radical que postulan “los feminismos de mujeres de color” estadounidenses y que tiene una influencia significativa en espacios intelectuales y políticos latinoamericanos (…) parte de una oposición entre feminismos blancos burgueses y feminismos de color. Y esta división del feminismo no deja de ofrecer problemas, porque sugiere la existencia de un feminismo que es legítimo y otro que no lo es”[1].

Es realmente cínico que sea la propia élite, esto es, aquella que mantiene un control férreo sobre la producción feminista, que tiene el monopolio de la prensa mainstream y de la academia, y que invisibiliza a los feminismos disidentes y decoloniales, la que acuse a estos últimos de establecer una distinción sobre lo que es legítimo y lo que no, dentro del feminismo.

Sorprende que gasten más energías en desacreditar a otras feministas, en decirles cómo deben vestirse, en recriminarles que no sigan su agenda interesada; en lugar de solidarizarse con sus luchas y con las discriminaciones múltiples que sufren.

El eslogan “¡solidaridad con las mujeres del tercer mundo!” no puede esconder una actitud paternalista, ni caritativa sino que se deben establecer unas relaciones solidarias y colaborativas horizontales, en las que haya reciprocidad, igualdad de trato, respeto y dignidad para todas.

Este feminismo hegemónico presenta falsos dilemas al enfrentar el feminismo y el multiculturalismo cultural; la lucha antisexista y la lucha antirracista. ¿Qué pasaría si las feministas no blancas exigieran a las blancas que renegaran de su cultura por ser machista? ¿Qué cultura deberían adoptar entonces las blancas? ¿Por qué las no blancas tendrían derecho a decirles a las blancas que imitaran su cultura? ¿Con qué autoridad podrían hacerlo? Entiéndase “blancas” y “no blancas”, no como un concepto racial sino un constructo social.

En 1999 Susan Moller Okin publicó el texto “¿Es el multiculturalismo malo para las mujeres?”, en el que ponía sobre la mesa este supuesto dilema. Azizah al Hibri, filósofa y profesora musulmana le replicó con otro texto “¿Es el feminismo occidental patriarcal bueno para las mujeres del tercer mundo?”[2]

La primera fuente de controversia reside en que Okin se basa en una visión del otro sobre la base de estereotipos y generalizaciones. Como afirma Al Hibri “su comprensión de otras culturas/religiones se deriva de fuentes secundarias de fuera de esas culturas/religiones. La segunda fuente de controversia reside en que la posición de Okin convierte en antagonistas a la justicia de género y a la justicia etnocultural”.[3]

Por otro lado, no se trata solamente de un tipo de feminismo instrumentalizado por parte de todo el espectro político, y en especial, de los movimientos de extrema derecha (parecería que esta instrumentalización es totalmente ajena a su voluntad y por lo tanto, sería víctima inocente de la voluntad del patriarcado imperante en la esfera política), sino que además el feminismo hegemónico trabaja de manera consciente y activa para uniformar las prioridades de la lucha feminista, pero únicamente a su imagen y semejanza.

Las luchas contra el racismo, la xenofobia, la islamofobia, la lgtofobia, el derecho de asilo y la lucha contra la pobreza, son luchas feministas porque las mujeres están atravesadas por todas esas discriminaciones e injusticias. Hay mujeres que son a la vez pobres, extranjeras, lesbianas, negras, refugiadas y musulmanas. No podemos atender únicamente a la discriminación por razón de género, sin tener en cuenta, a la vez, las discriminaciones por razón de clase, origen, sexo, raza y religión. Estas no deben ser tratadas como “simples daños colaterales”, dentro de un proyecto feminista superior. Es necesario tener en cuenta la interseccionalidad de las opresiones, ver cuáles son las conexiones que se llevan a cabo, por parte de quién, quién se beneficia de ello y cómo se dan en diferentes contextos, tanto históricos, geográficos como experienciales.

Sorprende también que defiendan una postura esencialista y no laica de las religiones en general, y del islam y las personas musulmanas, en particular. A menudo leemos afirmaciones de ciertas feministas: “el islam no es compatible con el feminismo”, “el islam no es compatible con la democracia y los derechos humanos”.

Estos planteamientos llevan una carga negativa implícita porque se presenta de entrada como una contradicción en la que el elemento negativo, el elemento que debe adaptarse es el islam; y el elemento positivo, el elemento a imitar, es el feminismo, la democracia y los derechos humanos.

Los dos conceptos se plantean desde una mirada esencialista, como si solo pudiéramos entender el islam y el feminismo o el islam y los derechos humanos, de una única manera, lo que nos llevaría efectivamente a una paradoja total.

Por lo tanto, es necesario cambiar la manera en la que formulamos las preguntas. Deberíamos preguntarnos por qué no hay democracia en muchos países de mayoría (¡y de minoría!) musulmana o por qué no se respetan los derechos humanos o aún, por qué se perpetúan las discriminaciones hacia las mujeres. Desde ahí podemos responder de manera empírica, en lugar de presentar una caricatura del islam y de validar las posturas reaccionarias y patriarcales que existen dentro del islam.

[1] Amorós, C.; Cobo, R.; Miyares, A.; Sánchez, A.; Posada, L. Interculturalidad, feminismo y educación. Madrid, Catarata, 2006. p. 27

[2] Cohen, J.; Howard, M. y Nussbaum, M. (eds.), Is multiculturalism bad for women?, Princetown University Press, 1999, págs. 41-47.

[3] Pérez, O. “Indígenas y derechos colectivos. ¿Es el multiculturalismo malo para las mujeres?” in Derechos y libertades: Revista del Instituto Bartolomé de las Casas,  Año nº 9, Nº 13, 2004, págs. 399-430

 

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“Siempre hay que preguntarse a quién benefician estas polémicas”

burka banEn el marco de un trabajo para el Máster de Comunicación de Conflictos Armados, Movimientos Sociales y Paz de la UAB, una estudiante entrevista a Natalia Andújar para conocer su opinión sobre el debate que prohíbe el uso del burka y el niqab en Europa.

Antes de empezar, me gustaría tener una radiografía de tu perfil personal. Dinos

Un sueño aún por realizar: Escribir un libro
Una mentira: La existencia del “otro”
Una gran verdad: Las apariencias engañan
Un destino: Igualdad
Una pasión: El deporte
Un libro: El Quijote
Una frase: La única Ley sagrada es la ley del cambio.
Una pregunta: ¿A quién beneficia el feminismo exclusivo?
Un arrebato: El enamoramiento
Lo que hizo que el mundo fuera mejor en los últimos 10 años: El final del viejo paradigma

Gracias. En primer lugar, me gustaría saber cuál es tu profesión

Soy profesora y dirijo el Centro de Formación Educaislam.

Sé que te convirtiste a la religión musulmana y me gustaría saber cuáles son las razones detrás de esta elección espiritual

Mi búsqueda fue espiritual e intelectual. Yo venía del agnosticismo, por lo que no he cambiado de religión. Mi búsqueda ante las preguntas trascendentes que nos solemos hacer me llevaron al islam, pero me podrían haber llevado a otra tradición espiritual.

¿Qué te hizo interesarte por el islam, la cultura musulmana, el feminismo y activismo?

Mi contacto con un país de mayoría musulmana y una conciencia de que nuestra existencia tiene un sentido más allá de nuestra materialidad corporal.

El feminismo y activismo es algo que llevo conmigo desde siempre: en el cole organizaba huelgas, en mi casa me rebelaba contra el machismo desde pequeña. He sido muy activa en el movimiento Scout de Catalunya y he estado implicada en distintos proyectos de cooperación internacional.

¿Utilizas algún tipo de vestimenta de naturaleza islámica, velo, el hiyab u otro? ¿Has considerado esta hipótesis? ¿Por qué?

No, porque no llevo nada en la cabeza, ni gorra, ni gorrito, ni sombrero. No hay prendas “islámicas”, hay prendas con usos diversos.

¿Cómo es ser activista, musulmana, vivir en un país occidental y luchar contra el poder del patriarcado en la sociedad actual? ¿A qué obstáculos te enfrentas?

A dos obstáculos: a la mirada esencialista de cierto sector del feminismo que nos expulsa de la familia feminista al considerar que “las subalternas” no podemos hablar (así se nos considera) y dentro de la comunidad musulmana, hay sectores reaccionarios que nos ven como un gran peligro porque defendemos la recuperación de la propia tradición islámica y la centralidad del Corán, frente a la fractura que ha supuesto cierto islam político respecto a nuestra tradición y la marginación del mensaje divino primigenio, que no es otro que la defensa de la paz, la unicidad y la justicia.

¿Cuáles son los principales estereotipos que la sociedad occidental (los no musulmanes) tienen respecto al islam?

Que se trata de una religión violenta, patriarcal, retrógrada. O sea, nada bueno. Es una visión totalmente manipulada. Se confunde la dimensión política con una tradición espiritual. Hay distintas fuerzas político-económicas que quieren que esa confusión perdure y la alimentan. El neoliberalismo y el fundamentalismo se retroalimentan, se necesitan y validan mutuamente esas visiones tremendistas.

¿Cuál es tu posición respecto a la prohibición del uso del burka y el niqab en los espacios públicos? ¿Qué piensas sobre este tema?

No estoy de acuerdo con las prohibiciones que vulneran los derechos de los ciudadanos. Legislar sobre un problema inexistente tiene consecuencias muy negativas: se estigmatiza a un colectivo, se fomenta la islamofobia al asociar erróneamente esa prenda con el islam y sirve para desviar la atención sobre los verdaderos problemas.

¿Cómo crees que se trata esta cuestión en los medios de comunicación?

De forma estereotipada y tendenciosa. Hay una inflación de noticias sensacionalistas que están manipuladas y responden a unos intereses muy concretos.

¿Crees que la aplicación de la ley que prohíbe el uso del niqab y el burka dificulta la vida de las musulmanas, incluso en los espacios privados?

Dificultaría la vida de las musulmanas si hubiera mujeres que lo llevaran. Pero el número de personas es tan reducido que me parece innecesario legislar sobre esta cuestión. Para esos pocos casos, evidentemente se les va a enviar a sus casas y eso es muy poco feminista. No fomenta especialmente el empoderamiento.

¿Crees que en este escenario, la mujer musulmana se enfrenta a obstáculos sustanciales en los espacios públicos? ¿Cuáles? ¿Y en los espacios privados?

Habría que preguntárselo a una mujer que llevase niqab. Veo que se usa indistintamente niqab y burka. En España los contados casos de mujeres que llevan el rostro cubierto son portadoras del niqab pero no del burka. De hecho yo no he visto nunca a nadie vestida así por la calle, Supongo que las reacciones pueden ser aparentemente contradictorias: violentas y también paternalistas.

¿Puede haber consecuencias negativas para una chica que lleva, por ejemplo, un pañuelo en la cabeza y luego se deja de usar (ya sea en todos los casos) dentro de la comunidad musulmana?

Dependerá del ambiente en el que se relacione, cómo se relacionaba antes con la gente y cómo se relaciona con su nueva imagen. Y viceversa, cómo se relacionaba la gente con ella, antes y después.

¿Crees que esta ley genera simpatías hacia el uso de prendas que cubren el rostro, esto es, se refuerza la defensa de su uso ya que “si me prohibes algo entonces voy a hacerlo”?

No creo que se generalice su uso, puesto que el ocultamiento del rostro no es ninguna obligación religiosa, pero es cierto que la prohibición acaba reforzando las tesis de ciertas corrientes dentro del islam que creen que es una vestimenta que tiene algo que ver con la religión.

¿Consideras que el tema “sí o no a la prohibición del uso de burka y niqab” es un falso debate, es decir, que de hecho se libera el bienestar de la mujer como fin último pero esto es sólo un discurso político? ¿Por qué?

¿El bienestar para quién? Cuando el Tribunal Europeo desestimó una denuncia de una ciudadana francesa, en relación a la ley que le prohibía llevar el rostro cubierto en el espacio público, alegó que la razón principal era porque la prohibición servía para reforzar la seguridad ciudadana. Nada que ver con el bienestar de las mujeres.

¿Consideras que la sociedad actual recibe con los brazos abiertos la diversidad cultural o no del todo?

No, la sociedad española todavía está viviendo una transición “cultural”: después de más de 500 años de monolitismo cultural, no es fácil que se respete la diversidad.

¿Por qué la gente rechaza la existencia de movimientos feministas islámicos? ¿Qué crees que está fallando?

Cualquier movimiento, como su nombre indica, es dinámico, se mueve y pone en entredicho el estatus quo. Hay muchos intereses, tanto dentro como fuera de la comunidad musulmana para que nada cambie, para que quienes tienen el poder lo mantengan. Yo lo percibo al revés, cuanta más oposición haya por parte de los distintos poderes que se retroalimentan, eso significa que el feminismo islámico molesta, que sirve para algo. Sería un fracaso que esos mismos poderes lo hicieran suyo y lo instrumentalizaran. Sería la forma más eficaz de neutralizarlo.

Afirmas que la prohibición no es la solución. ¿Por qué?

Porque una prohibición no es pedagógica, es represora. Lo que es legal no es necesariamente justo.

Y si no es la solución, ¿qué otras medidas/soluciones sugieres a este problema?

Podría llegar a ser un problema si no hay educación, sensibilización y respeto por el derecho a la libertad de imagen.

¿Crees que hay un discurso contaminado, difundido por los medios de comunicación, sobre el tema de la prohibición?

Totalmente viciado. Siempre hay que preguntarse a quién benefician estas polémicas. En Europa, a las corrientes de ultraderechas, que acaban contaminando ideológicamente a otras corrientes políticas que asumen como propias las tesis discriminatorias.

Leí en algún lugar, que el feminismo occidental (algunos movimientos) prejuzgan a las musulmanas al pensar que son felices asumiendo la falta de derechos dentro de las sociedades patriarcales. ¿Qué le dirías?

Las musulmanas no necesitan de una mirada paternalista, liberadora según unos cánones impuestos desde fuera ni de una relación desigual, en la que cierto sector del feminismo laico se posiciona por encima del bien y del mal, en una especie de superioridad moral.

Necesitamos tejer relaciones horizontales, en un mismo plano de igualdad. No existe ningún dilema entre la lucha antisexista y la lucha antiracista. Es un falso dilema alimentado por el patriarcado para desactivar nuestras luchas. Me preocupa mucho que cierto feminismo beligerante haga suyos los discursos de la ultraderecha respecto a las mujeres y el islam. Huyo de las miradas esencialistas.

¿Es correcto decir que hay un feminismo occidental y un feminismo islámico? En caso afirmativo, ¿cuáles son las principales diferencias?

No estoy de acuerdo con esa distinción, ya que por un lado, se identifica un “espacio” y un “pensamiento” únicos, como si solo hubiera un feminismo occidental, y un adjetivo que nos remite al “islam”, a una religión. Yo creo que existen feminismos mestizos, el islámico es uno de ellos, en el que las fronteras no son geográficas sino más bien mentales y abogan por una visión decolonial, descentrada e inclusiva.

¿Por qué crees que es importante hacer visible el feminismo islámico?

Porque no podemos reivindicar que debemos ponernos las gafas violetas en todos los ámbitos menos en uno: el de la religión. No podemos establecer la siguiente ecuación: o eres no creyente y liberada, o eres creyente y sometida. Tenemos que estar alerta respecto a esos simplismos paternalistas. El feminismo islámico nos permite mantener la guardia en ese sentido.

¿Qué has aprendido, qué es lo que más valoras en tu carrera y en tu experiencia personal como activista?

Que las cosas pueden cambiar. Hace unos años cuando hablábamos de igualdad en el islam, había una gran oposición dentro de la comunidad musulmana en España. Hoy hemos avanzado y en el nuevo currículo del área de Enseñanza Religiosa Islámica de Educación Primaria que se acaba de publicar, ya hablamos de una educación en “igualdad de género” y “para la paz”. Lo que valoro ante todo es el trabajo bien hecho y no los discursos vacíos. Valoro por encima de todo la sinceridad y la entrega, más allá de las etiquetas. La sociedad civil debe unirse ante cualquier injusticia y resistir, declararse objetor de conciencia, desobedecer ante los atropellos legales que estamos sufriendo.

¿Hay alguna situación que recuerdas con cariño?

Sí, he conocido a grandes mujeres, algunas se consideran feministas y otras no, pero más allá de esa diferencia, he visto que las mujeres unidas tenemos una gran fuerza, ya sea para luchar por nuestros ideales, para meditar o trabajar por unas sociedades más justas.

¿Cómo surgió la idea de empezar Educaislam?

Después de llevar muchos años organizando cursos y conferencias, un grupo de profesionales decidimos crear un espacio en el que pudiéramos enseñar/aprender sobre el islam, de forma objetiva, rigurosa y plural. Es la mejor herramienta para combatir la islamofobia y la ignorancia.

¿Qué te hace luchar cada día por una educación más completa y la conciencia sobre el islam? O mejor dicho ¿qué es lo que te motiva?

De forma egoísta, lo que me aportan mis alumnos y alumnas es mucho más de lo que yo les doy. La educación es una herramienta potentísima para contrarrestar el discurso del odio, tan extendido hoy en día.

¿Por qué eligiste hacer algo tan completo como “educar a la gente sobre el islam”?

Soy profesora y activista, así que para mí ha sido natural que acabara haciendo lo que estoy haciendo.

¿Cuál es el resultado hasta el momento?

Es difícil responder, ya que estamos en un momento de muchos cambios. Diría que con trabajo y paciencia se llega muy lejos. Las redes se van tejiendo, vamos teniendo cada vez más aliados naturales, vamos dándole forma y contenido.

¿Tienes un nuevo proyecto en mente? ¿Cuál?

Muchos. La mayoría tienen que ver con ofrecer un servicio a la comunidad musulmana. Es necesario poner a su alcance todo lo que se ha ido tejiendo y construyendo a lo largo de estos años. Tenemos un gran potencial, entre la comunidad hay jóvenes muy preparados y mujeres muy fuertes. Con las herramientas adecuadas, podemos aportar mucho a nuestra sociedad.

Gracias. 


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“La igualdad no puede ser factible, cuando una parte importante del feminismo se declara hostil hacia las religiones”

cita feminimo excluyenteEntrevista concedida a A. F. en el marco de un trabajo de investigación sobre musulmanas feministas en el contexto español.

¿Crees que todas las mujeres, independientemente de su cultura o clase social, constituyen un grupo con los mismos intereses? Ni mucho menos. Los intereses son diversos y pueden llegar a ser opuestos.

¿Crees que deberían luchar juntos con el fin de superar las desigualdades? Imagino que la pregunta se refiere a hombres y mujeres juntos. En ese caso mi respuesta es sí. Para apoyar el feminismo islámico, no es necesario ser mujer ni musulmán/a.

¿Te consideras una feminista? ¿Por qué? Sí, porque el patriarcado impregna nuestras vidas y es necesario deconstruirlo para erradicarlo.

¿Consideras que el feminismo islámico ya está establecido en la mente de las mujeres? De algunas mujeres sí, pero queda mucho trabajo por hacer. También para concienciar a los hombres.

¿Cómo crees que va a ser posible lograr la emancipación de la mujer? Mediante estrategias similares al feminismo global: acceso a la educación, independencia económica, deconstrucción de estereotipos, acceso a puestos de decisión, etc. Pero es necesario trabajar dentro de un marco religioso y ponernos las gafas feministas igualmente: tener autoridad religiosa, producir literatura, etc. Para poder lograrlo el feminismo global debe ser inclusivo.

¿Crees que es posible reinterpretar los textos sagrados con una visión feminista? No es que sea posible, es que ya se está haciendo. De hecho es uno de los puntos clave para la emancipación de las musulmanas.

¿Crees que las mujeres islámicas lograrán una situación de igualdad social al igual que las mujeres occidentales hicieron? ¿Cuánto tiempo crees que va a tomar hasta que lo logran? No hay que confundir musulmanas con orientales y no musulmanas con occidentales. Hay millones de musulmanas occidentales. Algunas de ellas, además de llevar a cabo una lucha feminista común, trabajan para abrir los cerrojos dentro de sus comunidades. La igualdad no puede ser factible cuando una parte importante del feminismo se declara hostil hacia las religiones y tiene una visión etnocéntrica. Los logros llegarán cuando el feminismo institucional occidental entienda que no puede actuar como una “Iglesia”, con sus dogmas excluyentes.


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Ha fallecido la activista y escritora Tayyibah Taylor, fundadora de la Revista Azizah

tayibah taylor6Hace un par de días me enteré del fallecimiento de Tayyibah Taylor, una mujer extraordinaria a la que tuve el honor de conocer en 2006 en Nueva York, en la conferencia internacional WISE, que reunía a musulmanas de diferentes puntos del planeta con un objetivo común: aunar esfuerzos en el empoderamiento de las musulmanas. Unos años después volvimos a coincidir en Kuala Lumpur, en la segunda edición de esa misma conferencia, a la que se habían unido muchas mujeres más. Me impactó la firmeza de sus convicciones, a la vez que la empatía  y la dulzura que transmitía a la hora de abordar los distintos obstáculos a los que nos enfrentamos como musulmanas. Siempre impecable, de una elegancia innata, llevó a cabo una importante labor a favor de la paz y la igualdad.  En la revista Azizah, que fundó ella misma, sus compañeras le han rendido un emotivo y justo homenaje: “pionera, emprendedora, líder, activista para el encuentro interreligioso, modelo de conducta, madre, escritora, maestra, hermana y activista por la paz”. Inna illahi wa inna illayhi rayiun. De Él venimos y a Él volvemos.

Tayyibah Taylor fue fundadora editora jefe de la revista Azizah, ganadora de dos Premios Eddie Folio y  New America. Tayyibah fue nombrada una de las 500 personas musulmanas más influyentes del mundo por el think tank de Oriente Medio The Royal Islamic Studies. El Huffington Post la destacó como una de las diez musulmanas americanas que deberíamos conocer. A través de la revista Azizah, proporcionó un vehículo para la voz de las estadounidenses musulmanas, un vehículo que representa sus puntos de vista y experiencias, y rompe estereotipos comúnmente aceptados. Tayyibah combinaba su pasión por la espiritualidad y los asuntos sobre las mujeres con la comunicación para promover las causas de las musulmanas.

IMG_3490-3372Tuvo distintas apariciones en la CNN y otros medios de comunicación para opinar sobre temas de actualidad y tuvo la oportunidad de visitar treinta y siete países de seis continentes. Pronunció múltiples conferencias sobre el Islam y las musulmanas, tanto a nivel nacional como internacional, incluyendo la conferencia sobre el Islam en América en la Harvard Divinity School;  la conferencia sobre el Islam y los musulmanes del siglo XIX en la Universidad Internacional Islámica de Malasia, el Diálogo belga-norteamericano musulmán, el ciclo de conferencias sobre las mujeres de la Cátedra de Sharia y Derecho de la Universidad Islámica Internacional de Islamabad, Pakistán, y el Simposio Fulbright en Perth, Australia. Tayyibah trabajó en varias iniciativas interreligiosas y viajó a Turquía, España, Marruecos, Jerusalén, Grecia y Jordania con varios grupos de judíos, cristianos y musulmanes. En la primavera de 2010, fue una de las ocho personas musulmanas que se encontraron con Su Santidad el Dalai Lama en un evento conjunto islamo-budista y fue invitada al Iftar de la Casa Blanca en agosto de 2011.

Nació en la isla de Trinidad en el Caribe pero creció en Toronto, Canadá y estudió biología y filosofía en la Universidad de Toronto. Vivió en Jeddah, Arabia Saudita durante varios años y asistió a clases en la Universidad Rey Abdul-Aziz de Estudios Árabes e Islámicos.

Tayyibah Taylor participó en la junta directiva de la Atlanta Interfaith Broadcasters, el consejo de administración del Georgia Council for International Visitors y de la junta directiva de la Faith Alliance of Metro Atlanta y el Comité de dirección de WISE, una organización que reúne a musulmanas y líderes mundiales que fomenta la participación de las musulmanas en la ley islámica y los debates contemporáneos.

Tayyibah Taylor fue amada por todos los que la conocieron y trabajaron con ella. Echaremos de menos su rostro amoroso y su actitud positiva. Que Dios tenga misericordia de su alma. Amin. Tenía cinco hijos y cinco nietos.

La janaza (funeral) tuvo lugar el pasado 6 de septiembre en la mezquita Al-Islam de Atlanta. El imam Plemon El-Amin, para quien Tayyibah “fue una mujer precursora, de la que nosotros debemos seguir su ejemplo”, dirigió la congregación de la janaza, con una importante presencia de mujeres. Se puede ver íntegramente a través del siguiente enlace.

 

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La  familia de Tayyibah Taylor pronunció unas emotivas palabras y solicitó la ayuda de todos para colaborar con la Fundación Back to Basics Kids, de la que Tayyibah fue miembro ejecutivo y abogada.

El Mensajero de Allah (pyb) dijo: “no hay ningún/a musulmán/a que muera en la jornada del viernes o la noche del viernes, sin que Allah lo proteja del juicio de la tumba”. Narrado por Ahmad, 6546; al-Tirmidhi, 1074.

Que Allah la haya acogido entre los y las justos/as. Despedida de las hijas e hijos de Tayyibah Taylor durante la janaza.

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Fuente: Azizah Magazine, Aishah Schwartzuseducationtv.com


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II Curso a distancia “Feminismo Islámico: igualdad de género en el islam”

El próximo 18 de febrero se inicia el II Curso Online Feminismo Islámico: igualdad de género en el islam organizado por Educaislam.

El próximo 18 de febrero se inicia el II Curso Online Feminismo Islámico: igualdad de género en el islam organizado por Educaislam.

Hablamos con Natalia Andújar, directora del curso, acerca de la emergencia de este movimiento y el interés que ha suscitado esta formación

Autor: Redacción Educaislam  – Fuente: Educaislam

El próximo 18 de febrero se inicia el II Curso a distancia “Feminismo Islámico: igualdad de género en el islam” organizado por Educaislam y que cuenta con el reconocimiento académico de la Cátedra Ignacio Ellacuría de la Universidad Carlos III de Madrid. Hablamos con Natalia Andújar, directora del curso, acerca de la emergencia de este movimiento y el interés que ha suscitado esta formación.

Feminismo e islam, ¿no se trata de una contradicción?

Existen dos bandos opuestos, uno que muestra su menosprecio y el otro su hostilidad frente al feminismo de las musulmanas. Pese a ello, las reivindicaciones de las musulmanas son cada vez más persistentes debido, en gran parte, a un mayor acceso a la educación. En el curso veremos la diversidad de respuestas a la pregunta dependiendo del contexto histórico, geográfico, etc. En todo caso, es importante huir de cualquier visión esencialista del feminismo y del islam.

¿A quién se dirige el curso?

Está destinado a toda persona interesada en estudiar el feminismo y el islam, a educadores, investigadores, activistas, mediadores interculturales, periodistas, estudiantes, líderes y miembros de asociaciones, etc. Los perfiles son variados ya que no se exige ninguna titulación ni conocimientos previos sobre el tema.

Uno de los módulos estará centrado en la hermenéutica coránica. ¿Se trata de un curso confesional?

No, está abierto a musulmanes y no musulmanes. Es necesario tener en cuenta el papel central que juega y puede jugar la hermenéutica en las aspiraciones de las musulmanas. En 2009 asistí a una conferencia en Kuala Lumpur en la que se reunieron unas 300 activistas, académicas, pensadoras de todo el mundo. Se realizó una encuesta sobre las prioridades que tenían. El resultado fue abrumador: el 70% consideraba que las mujeres debían acceder a la interpretación de los textos para eliminar las discriminaciones.

Según la activista egipcia Shahinaz El Hennazi “hay tantas activistas fuertes, que son capaces de continuar el camino de las revoluciones árabes, pero se necesitan más académicas religiosas que respondan a quienes piensan que pueden hablar en nombre de la religión y hacer retroceder a las mujeres.

Veremos qué estudios de hermenéutica están realizando y cómo el hecho de visibilizarlos y reconocerlos supone una afirmación de la autoridad de las mujeres en tanto en cuanto eruditas musulmanas, contribuyendo así a crear un conocimiento religioso y a desarrollar estrategias holísticas para crear un cambio social positivo.

¿Las revueltas árabes están suponiendo un avance para los derechos de las mujeres?

Las mujeres han salido a la calle con el pañuelo y sin él, más conservadoras, menos… En ese sentido nos han dado una lección porque hemos visto que las mujeres se expresan y no se corresponden con la caricatura que nos transmiten los medios de comunicación en general, entre sumisas e ignorantes, sensuales y exóticas. Se ha visibilizado una realidad que no nace con las revueltas árabes, sino que aunque ahora se ha proyectado a nivel internacional, ya existía en los países de mayoría musulmana.

Como veremos en el curso, los feminismos creados por musulmanas son feminismos propios y no una derivación de los occidentales. Surgieron en un primer momento a finales del siglo XIX y a lo largo de la primera mitad del XX.

Ahora bien, todavía está por ver qué margen de maniobra van a tener las mujeres árabes en el contexto actual de cambio. Si las acciones que están llevando a cabo podrán abrir una grieta en los férreos sistemas patriarcales o no.

Entre los contenidos que se abordarán hay cuestiones relacionadas con  la sexualidad…

Sí, vamos a dedicar un módulo completo al género y la sexualidad. Trataremos temas como las identidades sexuales; cuerpo, sexualidad y poder; tabúes sexuales; la moda, el control social y la sexualidad; derechos sexuales y reproductivos; lesbianismo y homosexualidad; feminidades y masculinidades emergentes, transgresoras o alternativas. Llevaremos a cabo un análisis crítico de las múltiples identidades sexuales y de género y veremos cómo las mujeres, al reclamar sus derechos sexuales, no solo contestan el discurso sexual hegemónico sino también el aparato de control social.

¿Qué se quiere transmitir con este curso?

Queremos dar a conocer las contribuciones de las feministas musulmanas al pensamiento islámico contemporáneo y que el alumnado incorpore los postulados del feminismo islámico en la práctica individual y colectiva cotidiana. Asimismo, aportaremos las herramientas necesarias para desmontar los estereotipos de género en el islam.

Información completa del curso:
http://www.educaislam.com
secretaria@educaislam.com
 


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“Excluir a las musulmanas del liderazgo espiritual refuerza el discurso colonial y machista”

simboloEntrevista concedida a Sirin Adlbi en el marco de la realización de su tesis doctoral titulada: Colonialidad, mujeres, feminismo e islam: construcción y deconstrucción de “la mujer musulmana”.

Cuando se habla de fundamentalismo religioso, ¿a qué se hace referencia en particular?

Es complicado dar una respuesta unívoca, porque algunos especialistas consideran que diversas corrientes son fundamentalistas sin tener en cuenta qué es lo que les une o les diferencia. Es una etiqueta creada desde fuera, por observadores externos, y en muchos casos, se abusa de ella.

Pero ya que se me pide una definición, podría decir que el fundamentalismo religioso (en este caso me centraré en el mal llamado “fundamentalismo islámico”) es aquel que reivindica la vuelta a unos supuestos fundamentos islámicos. Promueve una visión idealizada, utópica y por lo tanto, atemporal del islam, basada en una concepción binaria, estricta e intransigente del bien y del mal. Todo lo relacionado con Occidente es negativo y todo lo relacionado con el islam de los primeros siglos es perfecto. No hay matices, no hay contextualización histórica, las interpretaciones humanas se divinizan. El uso del anatema es muy frecuente, así como la insistencia en aislarse del resto de la población por no compartir la visión sectaria de las relaciones humanas que defiende, por no compartir su propia concepción de la ética y la política. El fundamentalismo islámico es un producto de la modernidad.

En lo que concierne a la situación de las mujeres musulmanas, la pérdida de sus derechos no puede achacarse únicamente al auge de sectores fundamentalistas. Esta pérdida tiene que ver igualmente con los efectos negativos producidos por las guerras. El imperialismo estadounidense invadió Irak y Afganistán en nombre de una ‘guerra contra el terror’ y de la ‘liberación de la mujer’. De esta manera acabó reforzando a todas las autoridades patriarcales, tribales y religiosas. El neoliberalismo y el fundamentalismo son dos polos reaccionarios que se oponen, pero al mismo tiempo se refuerzan mutuamente.

¿Qué significa feminismo islámico?

El feminismo islámico es un movimiento emergente de hombres y mujeres que están convencidos de que el islam no es en esencia una religión misógina o patriarcal. Defiende la igualdad ontológica de los seres humanos, la igualdad de derechos. Denuncia la usurpación de roles al presentar las lecturas hechas por los hombres a lo largo de los siglos como “la palabra divina”. El feminismo islámico es diverso, hay diferentes tendencias dentro del movimiento, que a su vez forma parte de la gran familia feminista. El adjetivo ‘islámico’ permite contextualizar las luchas y dar respuestas adaptadas al contexto que se quiere transformar. A diferencia del feminismo laico, el feminismo islámico se sitúa en un marco religioso. Es evidente que la dimensión política y social es muy importante pero sobre todo se trata de un movimiento de regeneración espiritual.

¿Qué entiendes por patriarcado?

El diccionario de la Real Academia Española define la palabra patriarcado como “una organización social primitiva donde la autoridad es ejercida por un varón, jefe de cada familia, extendiéndose este poder a los parientes aún lejanos de un mismo linaje”.

Hoy en día esta definición es parcial ya que no refleja las nuevas acepciones. Se trata de una estructura que presenta al hombre como un ser superior que ejerce su dominio sobre la mujer y la explota; una estructura que le permite al hombre perpetuarse en ese papel.

¿Qué se considera sexismo para ti?

El sexismo es la discriminación ejercida contra las personas por razón de sexo.

¿Qué significa “desarrollo”? ¿Cómo se lleva a cabo?

La pregunta es demasiado general. Puede ser un desarrollo personal, espiritual, económico… Si la pregunta va en el sentido del desarrollo económico de un país, habría que ver a su vez qué modelo económico es más idóneo, qué factores entran en juego, qué ética, etc.

Una definición posible podría ser la siguiente:

“Se entiende como desarrollo, la condición de vida de una sociedad en la cual las necesidades auténticas de los grupos y/o individuos se satisfacen mediante la utilización racional, es decir sostenida, de los recursos y los sistemas naturales.” (zonaeconomica.com)

Yo no sé cómo se lleva a cabo porque no soy economista, pero lo que tengo claro es que las soluciones no pueden importarse desde fuera ni imponerse. Cada país ha de encontrar sus propias soluciones y no tienen por qué seguir un modelo preestablecido (el occidental, con sus matices internos), sino que cada sociedad debe encontrar el sistema que mejor promueva el bienestar social, la justicia social, el respeto a la diversidad cultural, religiosa, etc.

¿Qué entiendes por “feminismo”?

Hay tres corrientes mayoritarias. Por un lado, la que defiende el ‘universalismo’: hay uno. Por otro lado la que defiende el ‘diferencialismo’: hay dos.

En el primer enfoque se reivindica la igualdad de género pero el modelo a seguir es el masculino, en cambio, el segundo, reivindica una identidad propia femenina (en esta corriente entra el llamado ‘ecofemismo’).

Y la tercera corriente, es la llamada teoría queer: ni uno ni dos. Propone la superación de la lógica binaria de las dos anteriores. Es decir, tanto hombres como mujeres pueden reivindicar indistintamente su lado masculino y femenino.

¿Cuáles son los objetivos del feminismo islámico a corto y largo plazo?

Dar respuesta a las necesidades urgentes de las musulmanas, contribuir positivamente en la lucha global feminista…

Los retos son múltiples: romper el monopolio interpretativo, desligar la noción de feminismo del proyecto imperialista occidental, abrir el concepto de feminismo en occidente y luchar contra la ignorancia y los prejuicios.

Hablas de considerar el feminismo islámico como un feminismo postcolonial, ¿qué entiendes por feminismo postcolonial?

Aunque el término ‘postcolonial’ remite a todas las culturas afectadas por el proceso imperial desde la colonización hasta nuestros días, “la propuesta epistemológica de descolonizar el conocimiento y develar la manera en que las representaciones textuales de aquellos sujetos sociales (construidos como “los otros” en distintos contextos geográficos e históricos) se convierten en una forma de colonialismo discursivo que no sólo da cuenta de una realidad sino que la construye. Podríamos decir entonces que el adjetivo de poscoloniales se refiere a una aspiración descolonizadora del conocimiento producido desde el Sur, más que a los procesos de descolonización política que se dieron en África y Asia, de donde son originarios algunos de los principales representantes de esta corriente”.[1]

Algunos no musulmanes piensan que el feminismo y el islam no son compatibles, es decir, que la igualdad sólo se podría conseguir erradicando las religiones de la esfera pública, ya que todas serían misóginas. Algunas feministas piensan que no hace falta añadir adjetivos ya que el feminismo a secas es universal y ya incorpora la defensa de los derechos de las mujeres musulmanas. El problema es que ese supuesto feminismo universal está monopolizado por la clase burguesa, blanca y occidental, y no cree que sea posible que un texto sagrado sea  una fuente de liberación.  Tal y como apunta la antropóloga Rita Segato[2].

“Coincido en que hay proyectos basados en una certeza, infundada, de superioridad moral, que pretende enseñarnos cómo no ser machistas, cómo no ser racistas, homófobos, etcétera. Hace poco estuve en un congreso de género celebrado en Sevilla. Allí se esperaba que yo dijera que las feministas europeas tienen que civilizar a las mujeres islámicas y yo jamás podría afirmar eso. No siento que el mundo blanco y moderno tenga autoridad para enseñarles a las mujeres musulmanas cómo deben cuidarse.”

¿A qué población te diriges en tu discurso?

Tanto a los musulmanes como a los no musulmanes. En los últimos años he desarrollado una labor de difusión del feminismo islámico tanto en ambientes académicos como en los medios de comunicación. En mi labor docente, me he dirigido sobre todo a un público no musulmán, un público variado. En mi labor como activista, estoy más en contacto con jóvenes musulmanes que se identifican cada vez más con el feminismo islámico así como con hombres y mujeres conversos.

En qué se traduce el feminismo islámico en la práctica. ¿Qué acciones concretas se llevan a cabo?

Formación, monitoring, asesoramiento jurídico, lobbying para conseguir que se modifiquen algunas leyes sexistas, etc.

Musawah es una plataforma creada por Sisters in Islam que propone un paquete de recursos para que las mujeres conozcan los derechos que les otorga el islam, karamah ofrece asesoramiento jurídico sobre temas familiares, el Consejo Canadiense de Mujeres Musulmanas ha editado unas guías informativas sobre la ley de la familia en Ontario. Son solo algunos ejemplos.

¿Qué significa para ti ortodoxia musulmana, cómo percibes tu proyecto desde este punto de vista?

Según Mohammed Arkoun “toda ortodoxia es necesariamente una visión ideológica orientada en gran parte hacia el interés subjetivo del grupo al que pertenece”. Estoy de acuerdo con esta afirmación. A mí no me interesa que el feminismo islámico sea ‘ortodoxo’, de hecho si lo fuera dejaría de ser eficaz. El islam no tiene dogmas. Lo que me interesa es la ortopraxis: la acción beneficiosa para la comunidad.

Es necesaria una relectura de los textos sagrados para hacer feminismo islámico, ¿por qué? ¿Quién lleva a cabo esa relectura? ¿Cuáles son las condiciones de la relectura?

Es necesaria una relectura de los textos sagrados porque las que se han hecho hasta ahora han sido hechas únicamente para hombres y por hombres y han sido utilizadas para validar las estructuras patriarcales preexistentes. La mayoría de las exégesis coránicas reproducen y mantienen el modelo patriarcal ya que los exégetas estaban condicionados por su propia experiencia y visión histórica.

El monopolio interpretativo masculino se ha ido fortaleciendo a lo largo de los siglos gracias a los poderes políticos. El poder político y el poder religioso siempre se han necesitado. El primero necesita una supuesta legitimidad religiosa para mantenerse ad infinitum en el poder y a cambio el poder religioso mantiene su monopolio interpretativo.

Incluso dentro del círculo de intelectuales reformistas hay quienes están en contra de la democratización de la lectura de los textos sagrados. Entre ellos podemos citar a Tariq Ramadan, el cual establece una serie de condiciones para ser muÿtahid (quien hace iÿtihad)[3]. Exige que tengan:

1. Conocimiento del árabe.

2. Conocimiento de las ciencias del Corán y hadiz.

3. Profundo conocimiento de los objetivos (maqasid) de la Sharia.

4. Conocimiento de las cuestiones en las que hay iÿma (consenso).

5. Conocimiento del principio del razonamiento analógico (qiyas) y su metodología.

6. Conocimiento del contexto social, político, histórico sobre la situación de la gente que vive a su alrededor (ahwal al-nas).

7. Reconocimiento de su propia competencia, honestidad y legitimidad.

Esta postura hasta ahora mayoritaria, esto es, la que defiende la exclusividad interpretativa de una élite, se opone al acceso democrático de las fuentes islámicas reivindicado por las feministas musulmanas. Como apunta Asma Barlas:

“A lo largo de prácticamente toda nuestra historia, la mayoría de los musulmanes ha interpretado el Corán como un texto patriarcal e incluso misógino. Pero cuando algunos expertos contemporáneos han comenzado a defender que estas interpretaciones guardan relación con quién ha leído el Corán, cómo y en qué contextos, los musulmanes conservadores se han parapetado detrás del baluarte de la tradición. De este modo, rechazan, en el nombre de la tradición, nuevas lecturas del Corán, sobre todo si proceden de mujeres, tanto porque esas lecturas alteran los significados atribuidos al texto por exégetas varones como porque, el hacerlo, representan una amenaza para los papeles tradicionales de los hombres como intérpretes del conocimiento religioso. Así, los conservadores pueden descartar las interpretaciones femeninas sin siquiera haberlas leído”[4].

La jurisprudencia se puede adaptar pero no soluciona el problema de fondo. Lo que hay que cambiar son las interpretaciones que hacen los ulema del Corán ya que no responden a las necesidades de nuestras sociedades. Se trata de unas interpretaciones conservadoras y que, además, defienden los intereses del poder.

En julio del año pasado participé en un encuentro internacional de mujeres musulmanas organizado por la plataforma WISE (Women in Islamic Spirituality and Equality) en Kuala Lumpur (Malasia). Durante el encuentro, se hicieron una serie de encuestas para saber lo que opinaban sobre los diferentes obstáculos a los que se enfrentaban, cuáles eran sus retos como mujeres musulmanas, sus prioridades y objetivos… El resultado fue muy revelador: el 80% respondió que la prioridad de las musulmanas era hacer una relectura de los textos sagrados para cambiar la situación discriminatoria que viven muchas mujeres musulmanas en la actualidad.

¿Qué significa democracia, derechos humanos e igualdad de la mujer?

La democracia es un concepto que ha ido cambiando a lo largo de la historia. Actualmente, cuando hablamos de democracia nos referimos sobre todo a la democracia parlamentaria: un sistema de gobierno según el cual el poder proviene o dimana de los ciudadanos. Son los ciudadanos los que, con su voto directo, eligen a sus representantes políticos. El sistema exige la separación de poderes: ejecutivo, legislativo y judicial y la alternancia en el poder de acuerdo a los votos emitidos con una regularidad establecida de antemano.

Si bien la democracia fue un triunfo en occidente como sistema de gobierno, en los últimos años están surgiendo autores que hablan de “postdemocracia”. La participación directa de los ciudadanos es cada vez más escasa, se ve mediatizada por los propios partidos políticos que funcionan como auténticas empresas y por los medios de comunicación que tienen la capacidad de dirigir en buena medida los pensamientos de la población hacia ideas concretas. Por otra parte, se trata también del poder intercontinental de las grandes corporaciones y empresas que son capaces de doblegar a los gobiernos. Si a ello unimos la multitud de tratados internacionales, nos encontramos con una realidad democrática muy distinta a la original en sus consecuencias prácticas.

El informe del año 2008 elaborado por Human Rights Watch denuncia los abusos que se ejercen en nombre de la democracia:

“Parece que Washington y los gobiernos europeos están dispuestos a aceptar incluso la elección más dudosa, siempre y cuando el ‘vencedor’ sea un aliado estratégico o comercial” (Kenneth Roth, director ejecutivo de Human Rights Watch)[5].

Se puede concebir el término “democracia” de manera restrictiva; se referiría a la elección popular de los dirigentes de una sociedad o de manera más amplia, que incluiría la defensa de los derechos humanos. Los derechos humanos están contenidos en los 30 artículos de la Declaración Universal de 1948, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Se basan en las nociones de justicia, paz y libertad. Algunos países de mayoría musulmana le reprochan que esté redactada desde una visión etnocéntrica. No están en contra de las grandes líneas directrices sino más bien de su aplicación y su uso, a veces, interesado.

La igualdad de la mujer respecto al hombre, la igualdad del hombre respecto a la mujer, se refiere a la aspiración feminista de la igualdad de derechos (políticos, económicos, sociales, etc.). El debate interno feminista se centra en cuál debe ser el modelo a seguir, en si se toma como referente el modelo masculino imperante o bien un modelo femenino o aún un modelo que trascienda la alternativa dual del sexo y del género. Estas posiciones teóricas tendrán unas implicaciones políticas. ¿Se trata de que las mujeres accedan a unas estructuras fijas pero ahora compartidas o bien se trata de reformular esas estructuras en función de los dos sexos (o bien de varios sexos)?

A menudo nos encontramos con preguntas del tipo “¿el islam es compatible con la democracia?”, “¿El islam es compatible con los derechos humanos?”.

Estos planteamientos llevan una carga negativa implícita porque se presenta de entrada como una contradicción en la que el elemento negativo, el elemento que debe adaptarse es el islam y el elemento positivo, el elemento a imitar, sería la democracia, los derechos humanos.

Los dos conceptos de la pregunta se esencializan, como si solo pudiéramos interpretar el islam y la democracia, el islam y los derechos humanos de una manera, lo que nos llevaría efectivamente a una paradoja total.

Por lo tanto, es necesario cambiar la manera en la que formulamos las preguntas. Deberíamos preguntarnos por qué no hay democracia en muchos países de mayoría musulmana o por qué no se respetan los derechos humanos. Ahí podemos responder de manera empírica.

Se habla de la distinción islámico/islamista… ¿Qué entiendes por esta diferenciación?

Me parece que son fronteras artificiales, creadas por observadores externos, por analistas que intentan disecar la realidad desde su laboratorio. La realidad es mucho más compleja, la realidad hace estallar las etiquetas, las tendencias y corrientes, sensibilidades y opciones dentro del islam ya que se cruzan, se superponen, se contradicen, se complementan, se diluyen cada vez más. Pienso que solo debería utilizarse el adjetivo ‘islámico’, aquello relativo al islam. El adjetivo ‘islamista’ lleva a confusión y alienta una visión tremendista propagada en gran medida por los medios de comunicación, cuya finalidad consciente o no, es dividir a los musulmanes en dos categorías: la de los buenos y los malos.

Los musulmanes son aquellos que se someten a Allah y siguen unos preceptos islámicos. ¿El hecho de hacer política les convierte en islamistas? El hecho de hacer política les convierte en ciudadanos activos y participativos. Según el sociólogo francés Olivier Roy en El Islam mundializado: Los musulmanes en la era de la globalización (Ed. Bellaterra, 2003), las propias corrientes laicistas de los países de mayoría musulmana impiden que los partidos islamistas[6] participen en el juego político. Podemos estar de acuerdo o no con los programas que defienden algunos sectores más conservadores pero no podemos cambiar las reglas según nos convenga.

Muchos de estos gobiernos potencian y utilizan la competición que existe entre las diferentes tendencias dentro del islam. Se presentan como los árbitros del juego político y los garantes de la paz civil, excluyendo, de esta manera, la liberalización del campo intelectual y al mismo tiempo frenan cualquier apertura de la esfera política.

¿Qué significan para ti las acciones de imamato de mujeres como Amina Wadud, o como la que se llevó a cabo en el último Congreso de Feminismo Islámico en Madrid? ¿Por qué una mujer preside la oración? ¿En qué textos se basa esa relectura? ¿Qué respuesta habéis recibido ante esta lectura desde las diferentes comunidades musulmanas?

Significa ser coherente con una concepción igualitaria del islam. Quien debe presidir la oración es quien mejor conozca el Corán y sea una persona respetada por la comunidad. El hecho de que sea un hombre o una mujer debería ser irrelevante.

No hay ningún texto que prohíba explícitamente que una mujer dirija la oración mixta. Ahora bien, la mayoría de los juristas de las cuatro escuelas de jurisprudencia han establecido que todo lo concerniente a las muamalat está permitido menos lo que está prohibido, y todo lo concerniente a la ibada está prohibido menos lo que está permitido. Esto, evidentemente, es una elaboración posterior al texto coránico.

El principal argumento que se utiliza contra el imamato femenino es la supuesta prohibición de los espacios mixtos debido a la tentación que provocan las mujeres.

Sin embargo, hay constancia de la presencia de éstas en las mezquitas junto a los hombres en diferentes hadices: el hadiz de Asma bint Abu Bakr, transmitido por Ibn Hajjar en Sahih Bujari, le preguntó a un hombre que estaba a su lado sobre el contenido de la jutba porque había mucho ruido y no la había oído bien.

En Sahih Muslim aparecen varios ejemplos: las mujeres debían esperar a que los hombres estuvieran sentados antes de levantar la cabeza (n°665). Umm Waraqa dirigió la salat de su barrio[7] (hadiz recogido por Abu Dawud).

En el Corán aparece un pasaje en el que Zacarías vio con sorpresa a Mariam rezando delante del mihrab. Y en Mekka desde siempre hombres y mujeres han hecho salat juntos en el Haram.

Las reacciones por parte de las comunidades musulmanas ante este hecho son cada vez menos virulentas ya que no se puede aislar de la labor que llevamos a cabo desde hace muchos años por deconstruir estereotipos, por la defensa de los derechos de los musulmanes en general, etc.

Durante el congreso internacional de feminismo islámico celebrado en octubre de 2010 en Madrid, el tema de la salat mixta suscitó cierto debate. Una de las participantes, Houria Bouteldja, afirmó que este acto no responde a las verdaderas prioridades de las musulmanas sino que en realidad se trata de unas prioridades ajenas, que intenta demostrar que el islam es moderno, feminista, para contentar a los no musulmanes, etc.

Ijtihad Lefebvre, secretaria del Collectif des Féministes pour l’Egalité, aclaró que el gesto de Amina Wadud partía de una petición de una comunidad musulmana y que la primera vez que dirigió la salat no fue en Nueva York sino en Sudáfrica. A pesar de la defensa de un discurso decolonial por parte de Bouteldja, Lefebvre puso en evidencia que excluir a las  musulmanas del liderazgo espiritual refuerza el discurso colonial y machista del que en principio se quiere huir.

Qué significa para ti ser musulmana española, conversa. ¿Piensas que tu percepción del islam es diferente de la de otra persona nacida en el islam?

Ser musulmana y española supone deconstruir de facto muchos prejuicios. Supone contradecir el choque de civilizaciones sin necesidad de ningún discurso elaborado, sino gracias a la aplastante evidencia de que una cosa es un espacio geográfico o una identidad nacional y otra, una adscripción voluntaria a una religión.

Mi percepción puede ser diferente de cualquier otra persona, sea o no conversa, ya que los recorridos y experiencias son distintos. Dependerá de la educación que hayamos recibido, de nuestra escala de valores, de la clase social a la que pertenezcamos, de nuestras prioridades… Hay mujeres nacidas en el islam que tienen una percepción parecida a la mía y mujeres conversas con las que no tengo casi nada en común. Pero también me pasa al revés. ¡Hay de todo!

Cuál es la historia de tu islam. Cómo conociste el islam y por qué lo abrazaste. ¿Consideras que es una conversión o, como lo consideraba Mansur Escudero, una “inversión” ?

Al revés de lo que les suele ocurrir a otros “conversos”, no supuso el inicio de nada milagrosamente nuevo, ni una ruptura con mi vida anterior, sino más bien se trataba de un capítulo sin fracturas, una transición perfecta. Las inquietudes eran las mismas, mi empatía y solidaridad por las causas justas no habían cambiado. La única diferencia es que lo que antes no tenía nombre ahora se llamaba “islam”, pero es algo que desde siempre había formado parte de mí.

En 1993 participé en un proyecto de Cooperación en Senegal. Fue mi primer contacto con el islam y los musulmanes. Unos años después pronuncié la shahada.

¿Cómo se traduce el feminismo islámico en tu vida cotidiana familiar?

En una solidaridad con todas las mujeres que me rodean, en la exigencia de respeto hacia nosotras por parte de los hombres. Mis hijas ven a una madre trabajadora, ocupada pero presente, exigente y cariñosa, aunque eso lo deberían decir ellas, no yo. Espero poderles transmitir lo importante que es el islam, un islam abierto, justo, dinámico y plural.

¿Cuál piensas que debe ser el papel de los hombres musulmanes en un proyecto feminista musulmán?

Cada persona debe ser libre de participar activamente en este movimiento, si bien es cierto que la participación de los hombres va a ser determinante para no caer en los excesos y errores de cierto feminismo trasnochado que no ha sabido regenerarse y adaptarse a las sociedades actuales, a su diversidad y pluralidad.


[1] Suárez, L. y Hernández, R. (eds) Descolonizando el feminismo. Teorías y prácticas desde los márgenes. Madrid, Cátedra, 2008

[2] Entrevista a Rita Segato y Carina Bidaseca  por Milagros Belgrano publicada el 3 de septiembre de 2010 « Esas pobres mujeres color café » http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-5963-2010-09-04.html?TB_iframe=true&height=500&width=940

[3] Ramadan, T. “The way (al-sharia) of Islam”, in The new voices of Islam, Nueva York, I.B. Tauris, 2006. pp 82-83

[4] Asma Barlas, “Tradición y Razón: Hermenéutica coránica y política sexual” http://www.webislam.com/?idt=1678

[5] Informe completo de Human Rights Watch sobre la democracia en 2008 http://www.hrw.org/es/news/2008/01/30/informe-2008-falsa-democracia-menoscaba-los-derechos

[6] Las cursivas son mías.

[7] En este punto hay diferentes interpretaciones sobre la palabra ‘dar’. Las feministas islámicas lo interpretan como ‘barrio’ o ‘zona’, en cambio, las lecturas ortodoxas insisten en que se trata solo de su casa. Aún así el muecín era un extranjero.


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A vueltas con la identidad, la imagen y la censura

Tengo que agradecerle a Brigitte Vasallo que haya rescatado la siguiente noticia para el público hispanohablante. Se trata de la campaña “I speak for myself” (“Hablo por mí misma”) que han llevado a cabo cientos de musulmanas escocesas.

Como es habitual, este tipo de noticias son silenciadas por la prensa mainstream ya que no corroboran la visión estereotipada de “la mujer musulmana” (en singular). Los medios españoles son, globalmente, meras correas de transmisión de los contenidos difundidos por las grandes agencias internacionales (americanas, sobre todo). Hay poco espacio para la crítica y la libertad de expresión: se deben cumplir unas agendas políticas concretas.

A mí me lo han dejado bien clarito diferentes medios de comunicación nacionales: o bien, con la consabida respuesta automática vía correo electrónico “ya hemos tratado ese tema en demasiadas ocasiones” o bien, quitándome la palabra en una tertulia de radio en la que participaba, por no decir “amén” a las tesis prejuiciosas de la periodista. Pero también he sufrido la censura en otros medios, como en una cadena de televisión, por negarme a aparecer con un hiyab.

Estoy de acuerdo con la denuncia de Brigitte: es lamentable que sea necesario tener que insistir en que una cosa es la identidad nacional y otra la religión que se profesa.

La campaña de estas musulmanas escocesas es inevitablemente reactiva, reaccionan ante unos estereotipos. Por desgracia, en su apuesta por deconstruirlos, siguen encerradas en ese mismo esquema, aunque esta vez  sea para decir que es compatible ser escocesa y musulmana. Lo mismo se podría decir cuando algunas nos desgañitamos insistiendo en que una puede ser demócrata y musulmana, feminista y musulmana…

Algo similar ocurrió con otra campaña de unas musulmanas holandesas. Necesitaban justificar su opción religiosa públicamente, hartas de que se las acusara de ser eternas inmigrantes, inasimilables, sumisas y tristes, debido a su condición de musulmanas. De ahí que la campaña de las holandesas, al igual que la de las escocesas, hubiera optado por utilizar el humor.

Es positivo que surjan iniciativas de las propias musulmanas para desmontar los estereotipos, aunque creo que sería más eficaz pasar de una postura reactiva a una creativa y proactiva. El arte -la literatura, la pintura, la fotografía, la danza, la música, el cine y todas las expresiones artísticas- es una excelente herramienta de subversión. Si los medios de comunicación masivos visibilizaran en exceso esa producción, significaría que habría dejado de ser subversiva.