Natalia Andújar

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La gestión de la diversidad cultural y religiosa. Claves de cara al futuro

ikuspegiResumen de la ponencia presentada el 18 de noviembre de 2016 en las Jornadas  sobre inmigración en el El País Vasco, organizadas por Ikuspegi, Observatorio Vasco de Inmigración

La diversidad cultural y religiosa es una cuestión poliédrica que no puede ser abordada únicamente desde el punto de vista de la inmigración y los flujos, más o menos constantes, que ha habido a lo largo de la historia reciente del Estado español. En general, hemos identificado  los retos que nos plantea la acogida de nuevos ciudadanos, desde un punto de vista simplista y casi exclusivamente desde la preocupación por la seguridad ciudadana, obviando que estos nuevos (o no tan nuevos) ciudadanos deben sentirse seguros para formar parte de la sociedad, no solo desde un punto de vista económico, sino en un sentido amplio, mediante el respeto de la dignidad humana.

Los trillados debates en torno al relativismo cultural versus multiculturalismo, las identidades fijas versus identidades múltiples, o el falso dilema entre la lucha antisexista y la lucha antirracista, cada vez son más enconados y no resuelven las cuestiones de fondo: la imposición de unas políticas migratorias que atentan contra los derechos humanos, el hecho de que las personas inmigrantes no pueden votar pero tienen que pagar los impuestos, el prejuicio que identifica sistemáticamente a alguien que no profesa la religión católica con una persona inmigrante, etc.

Los distintos informes tanto a nivel europeo como nacional, indican que hay una crisis de valores en Europa cuya principal consecuencia es el aumento de los delitos de odio. En 2015, el primer delito de odio en el Estado español fue la islamofobia, que registraba el 40% de los casos. La Plataforma Ciudadana contra la Islamofobia recogió 278 casos de islamofobia, distribuidos en los porcentajes siguientes: 5,3% fueron agresiones contra personas, 5,3% de vandalismo contra mezquitas, más el 4% de incidentes contra la construcción o apertura de mezquitas, el 19,4% fueron actos contra las mujeres por su indumentaria (hiyab: pañuelo que cubre el cabello), 21,8% de CiberOdio, 3,4% contra refugiados, 3,4% instrumentalización negativa del Islam y los musulmanes durante las campañas electorales.

Las principales conclusiones del informe son:

  • Islamofobia de género: Se consolida el incremento de la islamofobia de género, 59 incidentes que como mínimo han afectado a más de 199 mujeres.
  • Ciberodio: Se constata gran proliferación de mensajes islamófobos en Internet, particularmente en las redes sociales.
  • Discurso de odio: Continúa el aumento del odio islamófobo en el discurso institucional de partidos políticos y otras organizaciones.
  • Aparecen casos de islamofobia contra menores, incluidas las agresiones y el acoso escolar por causas religiosas contra alumnos musulmanes.
  • Otra nueva tendencia ha sido la islamofobia derivada de la crisis humanitaria y la posibilidad de la llegada de refugiados.

Por otro lado, es necesario llevar a cabo una evaluación del modelo de inclusión actual español, en el que hay que incluir una reflexión sobre el bloqueo del acuerdo de Cooperación de 1992, entre el Estado y las confesiones minoritarias. En lo que concierne a la comunidad musulmana, la no aplicación práctica de este acuerdo, ya sea por el desconocimiento de las distintas administraciones públicas, la falta de financiación, el “baile” de competencias o la constante falta de consenso entre los interlocutores con el Estado, ha puesto de manifiesto la falta de voluntad política.

El Acuerdo de Cooperación fue en un principio positivo, ya que suponía el reconocimiento de unos derechos frente a los privilegios de la Iglesia católica. Sin embargo, a largo plazo ha sido contraproducente ya que ha encerrado a la ciudadanía en un juego identitario que no solo no ha favorecido la inclusión sino que ha reforzado un sistema piramidal no democrático. Son las propias administraciones públicas las que han alimentado el discurso identitario-religioso al reconocer únicamente a aquellas entidades registradas en el registro de entidades religiosas del Ministerio de Justicia.

Las claves de cara al futuro pasan por:

  • Disponer de un marco legal que respete los derechos humanos y no criminalice a las personas inmigrantes. Entre otras medidas inmediatas, es necesario que se cierren los CIEs.
  • Romper el Acuerdo de Cooperación y trabajar desde un marco legal superior, como es el de la Constitución española, con un desarrollo específico de la Ley de Libertad Religiosa.
  • Abogar por un modelo inclusivo en el que el colectivo inmigrante no sea utilizado como arma política según los distintos intereses partidistas.
  • Entender que no hay ningún dilema entre la lucha contra el machismo y la lucha contra el racismo.


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“Siempre hay que preguntarse a quién benefician estas polémicas”

burka banEn el marco de un trabajo para el Máster de Comunicación de Conflictos Armados, Movimientos Sociales y Paz de la UAB, una estudiante entrevista a Natalia Andújar para conocer su opinión sobre el debate que prohíbe el uso del burka y el niqab en Europa.

Antes de empezar, me gustaría tener una radiografía de tu perfil personal. Dinos

Un sueño aún por realizar: Escribir un libro
Una mentira: La existencia del “otro”
Una gran verdad: Las apariencias engañan
Un destino: Igualdad
Una pasión: El deporte
Un libro: El Quijote
Una frase: La única Ley sagrada es la ley del cambio.
Una pregunta: ¿A quién beneficia el feminismo exclusivo?
Un arrebato: El enamoramiento
Lo que hizo que el mundo fuera mejor en los últimos 10 años: El final del viejo paradigma

Gracias. En primer lugar, me gustaría saber cuál es tu profesión

Soy profesora y dirijo el Centro de Formación Educaislam.

Sé que te convirtiste a la religión musulmana y me gustaría saber cuáles son las razones detrás de esta elección espiritual

Mi búsqueda fue espiritual e intelectual. Yo venía del agnosticismo, por lo que no he cambiado de religión. Mi búsqueda ante las preguntas trascendentes que nos solemos hacer me llevaron al islam, pero me podrían haber llevado a otra tradición espiritual.

¿Qué te hizo interesarte por el islam, la cultura musulmana, el feminismo y activismo?

Mi contacto con un país de mayoría musulmana y una conciencia de que nuestra existencia tiene un sentido más allá de nuestra materialidad corporal.

El feminismo y activismo es algo que llevo conmigo desde siempre: en el cole organizaba huelgas, en mi casa me rebelaba contra el machismo desde pequeña. He sido muy activa en el movimiento Scout de Catalunya y he estado implicada en distintos proyectos de cooperación internacional.

¿Utilizas algún tipo de vestimenta de naturaleza islámica, velo, el hiyab u otro? ¿Has considerado esta hipótesis? ¿Por qué?

No, porque no llevo nada en la cabeza, ni gorra, ni gorrito, ni sombrero. No hay prendas “islámicas”, hay prendas con usos diversos.

¿Cómo es ser activista, musulmana, vivir en un país occidental y luchar contra el poder del patriarcado en la sociedad actual? ¿A qué obstáculos te enfrentas?

A dos obstáculos: a la mirada esencialista de cierto sector del feminismo que nos expulsa de la familia feminista al considerar que “las subalternas” no podemos hablar (así se nos considera) y dentro de la comunidad musulmana, hay sectores reaccionarios que nos ven como un gran peligro porque defendemos la recuperación de la propia tradición islámica y la centralidad del Corán, frente a la fractura que ha supuesto cierto islam político respecto a nuestra tradición y la marginación del mensaje divino primigenio, que no es otro que la defensa de la paz, la unicidad y la justicia.

¿Cuáles son los principales estereotipos que la sociedad occidental (los no musulmanes) tienen respecto al islam?

Que se trata de una religión violenta, patriarcal, retrógrada. O sea, nada bueno. Es una visión totalmente manipulada. Se confunde la dimensión política con una tradición espiritual. Hay distintas fuerzas político-económicas que quieren que esa confusión perdure y la alimentan. El neoliberalismo y el fundamentalismo se retroalimentan, se necesitan y validan mutuamente esas visiones tremendistas.

¿Cuál es tu posición respecto a la prohibición del uso del burka y el niqab en los espacios públicos? ¿Qué piensas sobre este tema?

No estoy de acuerdo con las prohibiciones que vulneran los derechos de los ciudadanos. Legislar sobre un problema inexistente tiene consecuencias muy negativas: se estigmatiza a un colectivo, se fomenta la islamofobia al asociar erróneamente esa prenda con el islam y sirve para desviar la atención sobre los verdaderos problemas.

¿Cómo crees que se trata esta cuestión en los medios de comunicación?

De forma estereotipada y tendenciosa. Hay una inflación de noticias sensacionalistas que están manipuladas y responden a unos intereses muy concretos.

¿Crees que la aplicación de la ley que prohíbe el uso del niqab y el burka dificulta la vida de las musulmanas, incluso en los espacios privados?

Dificultaría la vida de las musulmanas si hubiera mujeres que lo llevaran. Pero el número de personas es tan reducido que me parece innecesario legislar sobre esta cuestión. Para esos pocos casos, evidentemente se les va a enviar a sus casas y eso es muy poco feminista. No fomenta especialmente el empoderamiento.

¿Crees que en este escenario, la mujer musulmana se enfrenta a obstáculos sustanciales en los espacios públicos? ¿Cuáles? ¿Y en los espacios privados?

Habría que preguntárselo a una mujer que llevase niqab. Veo que se usa indistintamente niqab y burka. En España los contados casos de mujeres que llevan el rostro cubierto son portadoras del niqab pero no del burka. De hecho yo no he visto nunca a nadie vestida así por la calle, Supongo que las reacciones pueden ser aparentemente contradictorias: violentas y también paternalistas.

¿Puede haber consecuencias negativas para una chica que lleva, por ejemplo, un pañuelo en la cabeza y luego se deja de usar (ya sea en todos los casos) dentro de la comunidad musulmana?

Dependerá del ambiente en el que se relacione, cómo se relacionaba antes con la gente y cómo se relaciona con su nueva imagen. Y viceversa, cómo se relacionaba la gente con ella, antes y después.

¿Crees que esta ley genera simpatías hacia el uso de prendas que cubren el rostro, esto es, se refuerza la defensa de su uso ya que “si me prohibes algo entonces voy a hacerlo”?

No creo que se generalice su uso, puesto que el ocultamiento del rostro no es ninguna obligación religiosa, pero es cierto que la prohibición acaba reforzando las tesis de ciertas corrientes dentro del islam que creen que es una vestimenta que tiene algo que ver con la religión.

¿Consideras que el tema “sí o no a la prohibición del uso de burka y niqab” es un falso debate, es decir, que de hecho se libera el bienestar de la mujer como fin último pero esto es sólo un discurso político? ¿Por qué?

¿El bienestar para quién? Cuando el Tribunal Europeo desestimó una denuncia de una ciudadana francesa, en relación a la ley que le prohibía llevar el rostro cubierto en el espacio público, alegó que la razón principal era porque la prohibición servía para reforzar la seguridad ciudadana. Nada que ver con el bienestar de las mujeres.

¿Consideras que la sociedad actual recibe con los brazos abiertos la diversidad cultural o no del todo?

No, la sociedad española todavía está viviendo una transición “cultural”: después de más de 500 años de monolitismo cultural, no es fácil que se respete la diversidad.

¿Por qué la gente rechaza la existencia de movimientos feministas islámicos? ¿Qué crees que está fallando?

Cualquier movimiento, como su nombre indica, es dinámico, se mueve y pone en entredicho el estatus quo. Hay muchos intereses, tanto dentro como fuera de la comunidad musulmana para que nada cambie, para que quienes tienen el poder lo mantengan. Yo lo percibo al revés, cuanta más oposición haya por parte de los distintos poderes que se retroalimentan, eso significa que el feminismo islámico molesta, que sirve para algo. Sería un fracaso que esos mismos poderes lo hicieran suyo y lo instrumentalizaran. Sería la forma más eficaz de neutralizarlo.

Afirmas que la prohibición no es la solución. ¿Por qué?

Porque una prohibición no es pedagógica, es represora. Lo que es legal no es necesariamente justo.

Y si no es la solución, ¿qué otras medidas/soluciones sugieres a este problema?

Podría llegar a ser un problema si no hay educación, sensibilización y respeto por el derecho a la libertad de imagen.

¿Crees que hay un discurso contaminado, difundido por los medios de comunicación, sobre el tema de la prohibición?

Totalmente viciado. Siempre hay que preguntarse a quién benefician estas polémicas. En Europa, a las corrientes de ultraderechas, que acaban contaminando ideológicamente a otras corrientes políticas que asumen como propias las tesis discriminatorias.

Leí en algún lugar, que el feminismo occidental (algunos movimientos) prejuzgan a las musulmanas al pensar que son felices asumiendo la falta de derechos dentro de las sociedades patriarcales. ¿Qué le dirías?

Las musulmanas no necesitan de una mirada paternalista, liberadora según unos cánones impuestos desde fuera ni de una relación desigual, en la que cierto sector del feminismo laico se posiciona por encima del bien y del mal, en una especie de superioridad moral.

Necesitamos tejer relaciones horizontales, en un mismo plano de igualdad. No existe ningún dilema entre la lucha antisexista y la lucha antiracista. Es un falso dilema alimentado por el patriarcado para desactivar nuestras luchas. Me preocupa mucho que cierto feminismo beligerante haga suyos los discursos de la ultraderecha respecto a las mujeres y el islam. Huyo de las miradas esencialistas.

¿Es correcto decir que hay un feminismo occidental y un feminismo islámico? En caso afirmativo, ¿cuáles son las principales diferencias?

No estoy de acuerdo con esa distinción, ya que por un lado, se identifica un “espacio” y un “pensamiento” únicos, como si solo hubiera un feminismo occidental, y un adjetivo que nos remite al “islam”, a una religión. Yo creo que existen feminismos mestizos, el islámico es uno de ellos, en el que las fronteras no son geográficas sino más bien mentales y abogan por una visión decolonial, descentrada e inclusiva.

¿Por qué crees que es importante hacer visible el feminismo islámico?

Porque no podemos reivindicar que debemos ponernos las gafas violetas en todos los ámbitos menos en uno: el de la religión. No podemos establecer la siguiente ecuación: o eres no creyente y liberada, o eres creyente y sometida. Tenemos que estar alerta respecto a esos simplismos paternalistas. El feminismo islámico nos permite mantener la guardia en ese sentido.

¿Qué has aprendido, qué es lo que más valoras en tu carrera y en tu experiencia personal como activista?

Que las cosas pueden cambiar. Hace unos años cuando hablábamos de igualdad en el islam, había una gran oposición dentro de la comunidad musulmana en España. Hoy hemos avanzado y en el nuevo currículo del área de Enseñanza Religiosa Islámica de Educación Primaria que se acaba de publicar, ya hablamos de una educación en “igualdad de género” y “para la paz”. Lo que valoro ante todo es el trabajo bien hecho y no los discursos vacíos. Valoro por encima de todo la sinceridad y la entrega, más allá de las etiquetas. La sociedad civil debe unirse ante cualquier injusticia y resistir, declararse objetor de conciencia, desobedecer ante los atropellos legales que estamos sufriendo.

¿Hay alguna situación que recuerdas con cariño?

Sí, he conocido a grandes mujeres, algunas se consideran feministas y otras no, pero más allá de esa diferencia, he visto que las mujeres unidas tenemos una gran fuerza, ya sea para luchar por nuestros ideales, para meditar o trabajar por unas sociedades más justas.

¿Cómo surgió la idea de empezar Educaislam?

Después de llevar muchos años organizando cursos y conferencias, un grupo de profesionales decidimos crear un espacio en el que pudiéramos enseñar/aprender sobre el islam, de forma objetiva, rigurosa y plural. Es la mejor herramienta para combatir la islamofobia y la ignorancia.

¿Qué te hace luchar cada día por una educación más completa y la conciencia sobre el islam? O mejor dicho ¿qué es lo que te motiva?

De forma egoísta, lo que me aportan mis alumnos y alumnas es mucho más de lo que yo les doy. La educación es una herramienta potentísima para contrarrestar el discurso del odio, tan extendido hoy en día.

¿Por qué eligiste hacer algo tan completo como “educar a la gente sobre el islam”?

Soy profesora y activista, así que para mí ha sido natural que acabara haciendo lo que estoy haciendo.

¿Cuál es el resultado hasta el momento?

Es difícil responder, ya que estamos en un momento de muchos cambios. Diría que con trabajo y paciencia se llega muy lejos. Las redes se van tejiendo, vamos teniendo cada vez más aliados naturales, vamos dándole forma y contenido.

¿Tienes un nuevo proyecto en mente? ¿Cuál?

Muchos. La mayoría tienen que ver con ofrecer un servicio a la comunidad musulmana. Es necesario poner a su alcance todo lo que se ha ido tejiendo y construyendo a lo largo de estos años. Tenemos un gran potencial, entre la comunidad hay jóvenes muy preparados y mujeres muy fuertes. Con las herramientas adecuadas, podemos aportar mucho a nuestra sociedad.

Gracias. 


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Actividades para hoy viernes, 7 de junio

Me ha llegado esta información, que comparto con vosotrxs, a través de las redes sociales. Sin duda, son dos actividades muy interesantes.

La primera es una conferencia-coloquio sobre “Mujeres ante la islamofobia” que tendrá lugar a las 17:00 en el Instituto de Estudios Euro-Mediterráneo de Madrid.

mujeres ante islamofobia

Un poco más tarde, a las 20:00, la Casa Derviche organiza una fiesta solidaria en Puente Tocinos (Murcia) para recaudar fondos con el fin de instalar placas solares en un pueblo de Senegal.

casa derviche

Información: http://casaderviche.blogspot.com.es

¡Que las disfrutéis! Y si no podéis acudir, podéis recomendársela a algún/a amigx!


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Crónica de una discriminación anunciada

Desde hace unos días asistimos a un triste suceso. Esta vez el caso no ocupa las portadas de todos los periódicos nacionales, ni se agolpan los contertulios más variopintos para conceder entrevistas en la tele o en la radio. Aparte de los medios de comunicación autonómicos gallegos, la noticia de la expulsión de la escuela de una niña de Arteixo por llevar el hiyab apenas ha trascendido. Hemos podido leer algunas noticias y entrevistas aquí y allá, pero el eco mediático ha sido mínimo comparado con casos anteriores.

Estaría satisfecha si esa falta de polémica y difusión se debiera a que por fin nos hemos dado cuenta de que para que los debates lleguen a buen puerto hemos de prescindir de sensacionalismos y de agendas políticas, pero parece que se trata más bien de una normalidad a la que nos estamos acostumbrando peligrosamente y, sobre todo, porque las ventas y audiencias ya han quedado cubiertas con las revueltas actuales en los países árabes. La carnaza mediática no ha llegado en un buen momento.

“La niña del velo”, sinécdoque utilizada por los medios de comunicación, se llama Zoubair Hakim. A Zoubair la han excluido de la escuela pública por llevar la cabeza cubierta. ¿Cuántas niñas musulmanas más deberemos sumar a la lista de personas non gratas? ¿Cuándo se terminarán estas discriminaciones impunes?

No me apetece escribir un enésimo artículo sobre la libertad religiosa, sobre cómo las administraciones y colegios se saltan a la torera la Constitución española, sobre el doble rasero en la aplicación de las leyes, sobre el laicismo beligerante (que no laicidad), sobre la responsabilidad de los medios de comunicación, sobre los intereses electoralistas y sobre la islamofobia rampante. Por una vez vamos a intentar ponernos en el lugar de estas niñas y jóvenes.

¿Alguien puede imaginarse lo que supone que les separen de su clase, que tanto musulmanes como no musulmanes las utilicen para lidiar sus batallas? ¿Alguien puede imaginarse el impacto negativo que puede suponer para una alumna que la excluyan de un establecimiento público, que le digan que ella no tiene cabida, que la señalen con el dedo? ¿Qué futuro va a tener?

Yo soy profesora, madre, musulmana y española. Soy una defensora de la educación pública mixta. Estoy convencida de que la escuela desempeña un papel fundamental en la socialización de nuestros hijos, en la transmisión de valores comunes, en la formación de personas críticas. Por eso no podemos poner en peligro lo que tanto nos ha costado lograr: el derecho a la educación para todos sin distinción de raza, sexo o religión. Yo no quiero que se erijan templos educativos separados, quiero que cuando nuestros hijos crezcan no nos puedan echar en cara que les hemos mentido, que en realidad solo tienen cabida quienes entran dentro de una concepción cerrada e intransigente del laicismo. Nuestros hijos son más que estadísticas que vayan a salvarnos de posibles fracasos electorales, nuestros hijos son más que futura mano de obra especializada. Nuestros hijos son Miguel, Gabriela,  Kevin y Zoubair. ¿Estamos dispuestos a negarles su derecho a conocerse y a formar juntos nuestra sociedad futura?


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Los matrimonios de niñas y el circo mediático: una alianza nefasta

Ndeye Andújar.

Ndeye Andújar.

Cada vez que hay una polémica en torno a la vulneración de los derechos humanos por parte de algunos musulmanes, asisto impotente al linchamiento mediático del islam y del conjunto de las sociedades de mayoría musulmana. Esta vez se trata de la fatwa que emitió el sheij marroquí Mohamed Ben Aberrahman al Maghraoui a principios de septiembre en la que “legalizaba” el matrimonio de niñas, a partir de los nueve años, con hombres adultos porque “dan con frecuencia un mejor resultado que una joven de 20 años”. ¡Menuda aberración!

La primera reacción es de indignación y estupor, pero acto seguido, y ya desde una postura más fría, me hago un sinfin de preguntas: ¿Cómo podemos proteger los derechos de las mujeres y de los niños sin contribuir al mismo tiempo a difundir las campañas de islamofobia y de intoxicación periodística? ¿Qué es lo que está en juego en este debate? ¿Por qué esta polémica aparece precisamente ahora? ¿Qué dicen las fuentes islámicas al respecto?

El ambiente ya estaba bastante caldeado: tan solo un mes antes de que apareciera esta fatwa, la prensa difundió la noticia de que la editorial Random House había retirado la novela The jewel of Medina, por presiones del entorno académico y no de los propios musulmanes. La autora afirmaba que Aisha (ra), fue entregada al profeta Muhammad (saws) cuando tenía 6 años y que el matrimonio se consumó cuando ella tenía 9 y él 54. Ante este retrato inquietante del profeta (saws), ¡algunos académicos americanos aconsejaron que no se publicara la novela para no provocar las iras de los musulmanes!

Los medios de comunicación se centraron en un aspecto del debate: el derecho a la libertad de expresión, pero daban por sentado que la edad de Aisha era unívoca en las propias fuentes islámicas, obviando así la disparidad, complejidad y contradicción de opiniones en nuestra tradición y proporcionando al lector una imagen cerrada que coincide a su vez con la opinión de nuestro sheij en cuestión. ¿Cómo va a ser mentira si encima ahora lo dice un sheij?

Y ahí es donde los musulmanes debemos exigir que se lleve a cabo un estudio pormenorizado de nuestras fuentes y una limpieza profunda que sirva para desechar aquellas tradiciones que vulneran los principios coránicos y los derechos humanos en general. Si desde Marruecos hasta Yemen, pasando por España la noticia ha causado estupor entre los musulmanes es un síntoma de que las tradiciones y costumbres contrarias al islam se están apartando poco a poco y que las mentalidades están evolucionando.

Hace siglos, la gente se casaba para establecer vínculos sociales o políticos, para asegurarse la supervivencia económica y eso sigue existiendo en algunos países en los que hay grandes bolsas de pobreza. A esto se añade el mal uso que hace del islam una minoría de musulmanes para justificar este tipo de abusos. ¿Por qué reivindican la supuesta “sunna” (conducta ejemplar) del profeta (saws) en el caso de Aisha (ra) y no en el de Jadiya (ra), su primera esposa, que era 15 años mayor que él? Es obvio que porque les conviene. Es más fácil moldear a su antojo la personalidad de una niña que la de una mujer formada y con pleno conocimiento de los derechos que le otorga el islam. Por no hablar de la complicidad entre las dos familias y los intereses económicos que hay de por medio.

Más allá de los debates teológicos e históricos, el error es presentar en Occidente a este sheij wahabita y a otros de esa calaña como representantes de la mayoría de los musulmanes. Los petrodólares no pueden comprarlo todo, o eso espero.


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Sobre cómo usar las fatuas con fines islamófobos

IslamophobiaCada cierto tiempo aparecen fatuas de supuestos dirigentes islámicos que llaman la atención de los medios de comunicación occidentales, como ejemplos de religiosidad misógina y oscurantista. Existe un librito al respecto, llamado ‘Fatwas Against Women in Bangladesh’, editado por Women Living Under Muslim Laws, donde se encuentran fatuas realmente chocantes, que utilizan un supuesto discurso “religioso” para justificar las mayores aberraciones e injusticias contra las mujeres.

Aunque estas fatuas existen, la manipulación de esta palabra ha llegado hasta tal punto que se identifican popularmente con una condena a muerte. El sociólogo francés Olivier Roy en su obra El islam mundializado: Los musulmanes en la era de la globalización llega incluso a afirmar que hay autores que utilizan como reclamo el haber sido víctimas de “una fatua”.

Una fatua es una respuesta proveniente de un reconocido experto en fiqh (derecho islámico). No es un decreto o una ley, porque tiende a resolver una duda en un caso concreto más que a generar una norma general; además tampoco proviene de una autoridad estatal, sino de alguien cuya autoridad emana, en principio, de su erudición y prestigio. Tampoco se trata de una sentencia, no se lleva a cabo en un juicio o procedimiento judicial, ni es emitida por un juez.  Se trata, pues, de la respuesta a una consulta*.

El dar respuestas a las consultas puede ser positivo hasta cierto punto, siempre y cuando no atenten contra los principios básicos del Islam como son la justicia, la equidad y la igualdad entre los seres humanos. El problema radica principalmente en la dependencia absoluta a estas fatuas al incentivarse de esta manera la pereza intelectual y la falta de espíritu crítico.

Ahora bien, no todas las fatuas son injustas ni mucho menos. Hay una anécdota muy conocida sobre Abu Hanífa Annu’mán que se negó a dictar una fatua a favor del Wáli de su ciudad licitando “taláq al-ikráh” (divorcio forzoso); lo cual le costó meses de cárcel, torturas y su exhibición en las calles de Baghdad ensangrentado y con los brazos rotos. Todo ello por no querer emitir una fatua para que el susodicho gobernante pudiera obligar a una mujer a que se divorciase de su marido para poder casarse con ella.

Pero este tipo de fatuas no les interesan a los medios de comunicación porque no corroboran la imagen negativa que quieren construir del Islam. Así, el fenómeno actual de proliferación de fatuas, en su vertiente abusiva, puede verse desde diferentes ópticas:

– Como una muestra de la injusticia en general y de la misogina de los clérigos reaccionarios.

– Como una muestra de la anarquía reinante entre las supuestas autoridades religiosas dentro del islam, en la cual la ausencia de jerarquías hace que cada uno pueda dar su opinión sobre los más diversos temas. Así como la pluralidad y las visiones opuestas que existen sobre las cuestiones que afectan a los musulmanes.

– Como un ejemplo de cómo se dan las noticias sobre el islam en la prensa occidental, destacando solo aspectos que alimenten la islamofobia dominante, y dejando de lado toda manifestación que pueda parecer positiva.

Detrás de la islamofobia no sólo se esconde el insulto fácil y descarado contra los musulmanes y el Islam, sino que hay diferentes posturas, unas más sutiles que otras, pero en el fondo reflejan los mismos estereotipos. En este caso, se trataría de presentar a los musulmanes como a personas carentes de raciocinio, dispuestas a seguir los dictámenes más extravagantes e injustos de los clérigos reaccionarios.

Estas noticias contribuyen a construir artificialmente una supuesta ‘autoridad religiosa’, que en realidad no tiene ninguna legitimidad. De ahí la necesidad de que los medios de comunicación rompan este pacto tácito. No se trata de censurar la información sino de cuidar el enfoque y denunciar el mensaje subliminal que transmiten.

* Revista Al-Qibla. Asociación Islámica Badr de Melilla